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martes, 21 de septiembre de 2010

ALI PROJECT y el espíritu de oriente en occidente

Me voy a tomar la libertad de recomendar uno de mis grupos favoritos y hablar un poco de él. Se trata del dúo japonés "ALI PROJECT". Tienen un estilo muy definido y personal que se ha ido desarrollando y consolidando con el paso del tiempo y una fuerte imagen gótica. Comenzaron su carrera musical en 1988. En sus inicios hacían un pop desenfadado, ligero y luminoso pero en 2001 su sonido se hizo más grave, oscuro y electrónico, dando más protagonismo a la música clásica y a la cuerda (han tomado como ejemplo a Mozart, Chopin, Brahms, Prokofiev, Ketellbey y Muzorgsky, entre otros). Esta evolución es lo que ellos han dado en llamar un cambio de "White ALI" a "Black ALI". Su vocalista (y letrista), Arika Takarano posee cualidades de soprano y no duda en enfrentarse al aria de la reina de la noche e incluirla magistralmente en una de sus composiciones. Su virtuosa voz se ha adaptado fácilmente a la metamorfosis del grupo y está llena de texturas y matices: graves cálidos y agudos llenos de lirismo. Sus letras han pasado del optimismo inicial a una atmósfera mucho más existencial y apocalíptica, con tormentosas historias de amor llenas de simbolismo. Para uno de sus temas se inspiraron en la novela Cumbres borrascosas de Emily Brontë. Han sabido fundir la tradición oriental y occidental en su música y sus letras, que están influidas por la religión católica y por la mitología grecolatina, (como se aprecia en su tema "Narcisse noir" sobre el mito de Narciso) entre otras. Su gusto por el francés es otro rasgo distintivo más, puesto que los grupos de pop japoneses suelen recurrir al inglés buscando la proyección internacional, pero ALI PROJECT se ampara en el francés como símbolo de distinción y delicadeza aristocráticas, (han versionado "La vie en rose" de Édith Piaf y "Je te veux" de Erik Satie). Otro punto a tener en cuenta es su gusto por realizar orquestaciones de sus temas con gran precisión, obteniendo un sonido puro y auténtico, libre de los recursos electrónicos de los que a veces abusan, lo que demuestra que este grupo no puede ser incluido dentro del pop corriente. Sus seguidores los aprecian por componer bandas sonoras y temas de apertura y cierre para animes que han llegado a convertirse en míticos. Por otra parte, la aridez de sus letras hace compleja su comprensión e interpretación (todo ello unido a la dificultad del idioma japonés). Además, el exceso de extrañas imágenes simbolistas las acercan al vanguardismo. No obstante su concepción del amor se asemeja a la del poeta francés Baudelaire: el amor es algo que nos salva de la monotonía y nos acerca a la pura y frágil belleza pero a la vez puede hundirnos en la miseria y en el pecado. Con este escritor comparten también la creencia en la tendencia al mal del ser humano. Sin embargo, junto a estos rasgos románticos podemos hallar uno medieval: la visión del mundo como un valle de lágrimas. Ahora os dejo con la música de ALI PROJECT:



Esta canción se titula "La Rose de la Reine-Baragoku Otome", es decir, "La rosa de la reina-la doncella en la cárcel de rosas". Se trata de una versión orquestal de una de sus canciones más famosas que fue uno de los temas de inicio para el anime "Rozen Maiden" y está incluida en el disco "Gothic Opera" de este año.

lunes, 28 de junio de 2010

Un rêve bruxellois

No hace mucho que regresé de mi viaje de fin de curso a la capital belga pero la impronta que esta ciudad multicultural ha dejado en mí aún se mantiene. Esta ciudad, capital europea, es simplemente, monumental. Pero dejando a un lado la lista de comentarios turísticos, que podría ser interminable, Bruselas es la frontera en un país dividido por la "cuestión lingüística". Francés y flamenco miden sus fuerzas en este país en el que la parte sur es francófona y la parte norte se niega a hablar esta lengua. Si me comparan el flamenco con el francés diré que es una lengua compleja, de raíces germánicas y de sonoridad horrible si la enfrentamos a la  musicalidad francesa. En cualquier caso, cuando pisé suelo español me di cuenta de una cosa: algunos de mis compañeros habían afrontado el viaje como "la última oportunidad para hablar francés". Ahora que sopeso esta observación debo admitir que puede ser bastante plausible. Aún así, ¡Yo me niego a olvidar la lengua de Molière! a pesar de que pierde importancia en detrimento de la lengua de otro gran dramaturgo: Shakespeare. Pues sí, queramos o no, el inglés es el esperanto moderno, lo que sin duda amenaza a la diversidad lingüística mundial. No obstante la francofonía es enorme si consideramos que se mantiene esta lengua en las que podríamos denominar "antiguas colonias". De hecho, los flamencos que se oponían a hablar francés utilizaban el inglés con nosotros ante la dificultad de la lengua flamenca. El francés era la lengua de la aristocracia por excelencia, había que dominarla y saber tañer el piano si se deseaba ser bien visto por la alta sociedad. No olvidemos que nuestro Carlos I, nacido en Gantes, por cierto, en una de sus más celébres frases afirmaba lo siguiente: "Hablo en italiano con los embajadores; en francés, con las mujeres; en alemán con los soldados; en inglés con los caballos y en español con Dios." Así vemos que se cumple una de las denominaciones que se le ha dado a esta lengua: la lengua del amor, y esto no es casual ya que la lengua francesa, aunque unificada por Napoleón, hunde sus raíces en la literatura provenzal, trovadoresca y en el amor cortés. Por otra parte, si ahora mismo preguntásemos a cualquier persona que nos diese el título de alguna canción en francés nos diría la celebérrima "La vie en rose" de Piaf o bien "Ne me quitte pas" de Brel, baladas amorosas y románticas hasta decir basta. Pero el francés no es sólo la langue de l´amour es una lengua con gran tradición cultural, especialmente durante la Ilustración: Diderot, D´alembert, Voltaire, Rousseau, Montesquieu. La primera Encyclopédie de la historia está redactada en esta lengua. Es un idioma al que estoy muy ligada y que adoro. Además, esta creencia se ha visto reafirmada este año mediante el estudio de la literatura francesa de la mano de dos enormes autores Baudelaire (padre de la poesía moderna) y Balzac (cronista de la sociedad del s XIX gracias a su prolífica y excelente producción novelística). Por todo esto, me apena sobremanera que quienes la estudiasen en el pasado, la generación inmediatamente anterior, nuestros progenitores, la hayan olvidado casi sin tener en cuenta el enorme valor que tiene en la literatura, la cultura y el arte en general...  No debo seguir con mis tribulaciones, mantendré esta lengua viva en mi interior aunque sea de manera artificial, como se conservó la retórica en Roma con la llegada del Imperio, cuando perdió su función esencial: la política.
Nota: este artículo se lo dedico a todos los profesores que se tienen que enfrentar con la desmotivación cada día en las aulas y en especial a los que enseñan francés (en especial a María Dolores y a Ana Gracia). También va para los afrancesados y amantes de la cultura francesa. Por supuesto se lo brindo también a todos los que decidan retomar sus estudios de Francés en la jubilación (¡va por ti, Pilar!). Mil perdones si alguno de los datos aquí consignados no fuesen los correctos, se aceptan sugerencias y correcciones. 

domingo, 28 de febrero de 2010

Souvenirs de la France...


Oh là là! En mi intento por recuperar textos pasados he recordado esta redacción que redacté a raíz del viaje de intercambio que hice a Francia en 3º de la E.S.O. Si hay cosas que inspiran, son los viajes, sin duda...

Estábamos todos bastante nerviosos cuando llegamos al aeropuerto de Orly era nuestra primera prueba de fuego, el primer contacto con las familias de acogida. Yo me marché con mi familia; mi corresponsal, su madre y su hermana. Hacía frío y me resigné a abandonar los veinticinco grados que hacía en Sevilla. Llegamos hasta la casa cenamos y nos acostamos, todavía no me acostumbraba al francés, por suerte mi corresponsal hablaba bastante bien el español y el padre de esta era portugués, por lo que sabía algo de español. Al día siguiente fuimos al lycée o instituto era magnífico, tan grande y bien dotado. Nos recibieron bastante bien con un pot d´accueil (literalmente una copa de acogida) luego nos dispusimos a visitar París y yo me sentí aliviada al poder volver a hablar español, echaba en falta mi lengua.
El jueves 22 de marzo visitamos el barrio latino, Nôtre Dame y el centro. Comimos en la plaza del Ayuntamiento (Hôtel de Ville). Tuvimos que subir 205 escalones para ascender a lo más alto de la torre de la catedral de Nôtre Dame pero mereció la pena, por las vistas y las gárgolas que allí se podían contemplar. No pudimos visitar Sainte Chapelle porque estaba completa, una verdadera lástima. Pero visitamos el centro Pompidou y una de las exposiciones que allí había. Este edificio es sorprendente, con esos paneles de diferentes colores y las láminas transparentes. Poco a poco yo empezaba a soltarme con el francés a veces me sorprendía a mí misma, era maravilloso.
El viernes 23 de marzo subimos la torre Eiffel y yo, por mi parte creo que no pasé más frío en mi vida, el día estaba gris y lluvioso y por si esto no fuera poco soplaba un viento gélido que nos congelaba las manos pero pese a todo esto, la vista era irrepetible. Visitamos muy de pasada los campos Elíseos y el arco del triunfo pero pudimos llegar a tiempo para el barco del Sena.
El fin de semana (días 24 y 25 de marzo) lo pasamos en familia pero nosotros conseguimos organizar un rendez-vous (una cita) con la gran mayoría de los corresponsales. Lo pasamos en grande en la bolera todos juntos. Yo fui con mi familia a un precioso parque y a dar una vuelta por los campos Elíseos. Además el viernes por la noche salimos a dar un paseo por París y aproveché para hacer muchas fotos. París iluminada durante la noche es mucho más hermosa que con la luz del día. Pude ver, además, a la torre Eiffel, “chispear”. Cada hora en punto, por la noche, las bombillas de la torre Eiffel, parpadean creando un efecto muy vistoso.
El lunes 26, visitamos Disneyland París. Yo ya lo había visitado anteriormente por lo que no me resultó nada nuevo pero me gustó volver a verlo. El día allí fue trepidante, queríamos aprovecharlo al máximo, me daba la impresión de que íbamos contrarreloj. Las únicas paradas que nos permitimos fueron la de la comida y un breve paseo por las tiendas. Fue un retorno a nuestra infancia y a mí ni siquiera me dio tiempo a hacerme una foto con algún personaje Disney pero si a fotografiar a mis amigos. El día pasó muy rápido. Hubimos de abandonar el parque temprano para tomar el tren de regreso a París, todos nos quedamos con ganas de más.
El martes 27, le tocó el turno a Montmatre barrio bohemio de pintores antiguo pueblo alejado de París lo que marca su estética tan encantadora y rústica. Sé de algunos alumnos que se enamoraron de este barrio y que juraron volver. También visitamos la basílica del sagrado corazón (Sacre Coeur) en mi modesta opinión, el edificio es mucho más bonito por fuera que por dentro, con esa piedra blanca las cúpulas y las escaleras. Pero también mereció la pena visitarla. Luego nos dirigimos hacia el museo de Orsay, antigua estación de trenes que aun conserva el enorme reloj en uno de los vestíbulos. Un edificio muy hermoso en el que todavía parecen escucharse los rugidos de los trenes. Me fui con las profesoras a contemplar las obras de los pintores impresionistas y aprendí mucho sobre como ver una obra pictórica y sobre la vida de algunos pintores franceses de ese período.
El miércoles 28 visitamos (al fin) el museo del Louvre. Nos dimos mucha prisa por encontrar las obras más representativas del museo. Nos sumergimos en la contemplación de la Mona Lisa y apreciamos ese halo de misterio que la envuelve, con esa mirada que te sigue siempre y esa tímida sonrisa que apenas se percibe si contemplas el cuadro en general. Pude ver el código de Hammurabi el primer sistema legal de la historia y otras muchas obras como la Venus de milo y las bodas de Caná un cuadro majestuoso tanto por sus dimensiones descomunales como por el estilo utilizado. También visitamos el teatro de la ópera. Sólo durante media hora pues llegamos muy tarde pero nos pudimos ver rápidamente los pasillos y las escalinatas todo de un estilo recargado que embelesaba. Nos dimos un largo paseo por las cercanías de la ópera e hicimos algunas compras.
El jueves 29 fuimos a visitar la ciudad de las ciencias descubrimos cosas muy interesantes vimos una película en una pantalla semicircular (la géode) y no pudimos entrar en el planetario por fallos técnicos. También aprovechamos para hacer las últimas compras en el centro, los recuerdos y souvenirs. Todo el mundo compró algo, era el último día.
El viernes 30 nos despedimos de París con un sabor agridulce. Yo quería volver a Sevilla pero por otra parte no quería dejar una ciudad que me había encandilado.Creo que ha sido una experiencia para repetir en cualquier momento y además he mejorado mucho mi nivel de francés he aprendido y adquirido acento, que me faltaba. Además es muy reconfortante poder comprobar que algo que has aprendido te sirve.