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domingo, 4 de marzo de 2012

La piel áspera y la corza blanca

  Ya me dediqué a analizar el universo musical del grupo japonés ALI PROJECT lo que para mí representaba su música, su originalidad y sus apuestas un tanto arriesgadas y me prometí a mí misma que me dedicaría a analizar su universo literario, es decir, el contenido de sus letras. En ellas se aprecian elementos, recursos e imágenes que sugieren una cosmovisión muy particular. He aquí una de las letras que más me gustan porque cuenta una historia que me resulta atrayente y algo familiar, pese a que no sea una de sus canciones más conocidas o representativas. 

Érase una vez en un próspero país
En solitario, el príncipe marchó a cazar
Entró en el bosque prohibido y llevó sus pies al precipicio
Si se hubiese percatado de la luna la noche no habría caído
En aquel momento de vértigo
La figura dorada se aproximó
Los sublimes y altísimos cuernos
El único ciervo divino
Enfrentando la misteriosa luz como si él mismo hubiese perdido la juventud
Posicionó el arco y apuntó, doblando la cuerda con una flecha de acero
Yo no me arrepiento de mi vida
dijo el ciervo con voz argéntea
pero estoy protegiendo este bosque
y si muero todo serán zarzas
y tu ciudad quedará destruida
Apuñaló su corazón
rasgó su dorado cuello y su piel
y volvió a su próspero castillo
Varios años han pasado y el príncipe es ahora rey
la guerra está desgarrando el país debilitado
y las espinas cubren las paredes del castillo
la gente intercambia quejas
el amor y la felicidad han quedado tan distantes…
Tiempo atrás hasta había cosas para comer
ahora la gente sólo será saciada con hambre y sed
Él fue al bosque pero sólo halló árboles podridos, ni un brote…
La primavera se había secado y ni siquiera estaba presente la sombra de un animal
Sólo el viento soplaba y, exhausto, el príncipe se desvaneció
De repente, cuando alzó la mirada
vio a un joven y dorado cervatillo
Eres el enemigo de mi padre
resonó la misma voz que había oído un tiempo antes
pero tu país que se transformó en un cadáver
puede ser revitalizado de nuevo
sólo por ti y nadie más
Con estas eternas carne y sangre mías
quizá sea capaz de salvar a la gente de tu pueblo
Ofreceré mi vida
clamó el ciervo áureo con voz argéntea
y mientras el rey tenía lágrimas vertiéndose desde sus ojos
disparó una flecha hacia su suave pecho
confesando el crimen de aquel día con efusión
el contrito rey vivió en los colores prohibidos de la luz
Y continuó llevando las dos capas de piel áspera
hasta el día en que murió

  Se trata de la canción "Ara gawa"  traducido como "piel áspera" aunque hay quien lo traduce como "mi defecto". Ambos títulos son plenamente válidos para la historia que se aprecia en ella. Desde el momento en que pude escucharla y acceder a la letra la fuerza y la intensidad que desprendía me envolvió. Por otro lado no pude evitar relacionar la letra con la leyenda escrita por Bécquer y titulada "la corza blanca" aquella que tenía por protagonista a una bella joven llamada Costanza que se transformaba en una hermosa corza blanca que hacía las delicias de los cazadores y que tuvo un trágico destino. En la canción escrita por Arika Takarano el animal en cuestión no es una corza, sino un ciervo que, además es una criatura maravillosa, divina y de pelaje dorado. 
  Ese vínculo místico con las criaturas del reino animal ha sido una constante en todas las culturas al igual que ofrecerlos en sacrificio para obtener algún tipo de merced. Piénsese, por ejemplo, en el mito griego de Pasífae que se sintió atraída por un toro blanco y acabó engendrando con él al famoso Minotauro mediante la ayuda y el ingenio de Dédalo. No obstante, parece que tanto en la leyenda Becqueriana como en la letra de ALI PROJECT dichos animales están personificados y parecen representar una idea de paz, prosperidad, el verdadero equilibrio de la naturaleza que al ser alterado requiere un sacrificio y un sufrimiento para que las cosas vuelvan a su estado anterior.
  En este caso comprobamos que el príncipe asume su error, su pecado, quizá, al comprobar que el reino se marchita por su culpa. Por otro lado considero que el protagonista de la historia, como el de la leyenda de Bécquer actúa movido por la vanidad, por el anhelo de fama ante la belleza de un animal tan prodigioso y acaba sucumbiendo a sus propios intereses por encima de los posibles perjuicios que pueda ocasionar a su país y, cuando dispara comprueba que es demasiado tarde. Por ello, las últimas líneas nos revelan una existencia miserable del protagonista, que acaba disolviéndose, desapareciendo en los colores prohibidos de la luz estigmatizado por la piel áspera del ciervo áureo...

viernes, 9 de diciembre de 2011

Opus nº6: "Everlasting doubts"

We are born from darkness (in utero)
And darkness is our destiny (sit tibi terra levis)

Is light the way between darkness?
Let all those rainy needles fly
They will fall to make me..
The shadow of desire
I´ll become

Hot arrows are raining
I must dance within the war
A mischievous doll made of porcelain will be awaken
The future lies in the cold whispers of love
You are here to synchronize my gears
to make my heart beat
after all you created me, born from the careless tears

I am here to freeze the spring
to make you feel the painful pride
after all I was meant to find the sense of life, hidden in the dying sun...

Antígona es la tragedia, Sófocles el trágico

En abril de este año tuve la oportunidad de asistir a una representación de Antígona en las ruinas romanas de Itálica. El espíritu clásico flotaba en el ambiente pese a que la representación no se realizó en el teatro, sino en un escenario portátil situado en las propias ruinas. Antígona siempre ha sido mi obra teatral de referencia, la tragedia más perfecta en la que el equilibrio dramático se mantiene a lo largo de toda su trama culminando en la catarsis final. La protagonista es un personaje estereotipo que simboliza la juventud, la lucha contra lo establecido, el inconformismo, y pese a ello posee una personalidad arrolladora que controla toda la obra pese a no encontrarse presente, es decir, domina la acción incluso in absentia. Sólo Sófocles podría haber introducido tales innovaciones y haber hecho gala de un control de los elementos dramáticos tan preciso. Llama bastante la atención el extenso prólogo que Sófocles realiza y que concreta la acción y la trama, sin él la obra perdería parte de su sentido, ya que, además, enlaza con el trágico destino anterior de Edipo, padre de Antígona e Ismene. Además, cabe señalar la hermosa historia de amor entre Hemón (hijo del tirano Creonte) y la propia Antígona. El amor tiene dedicado un himeneo, un epitalamio hermosísimo en el que Antígona se lamenta al ser enviada a una tumba en vida. Ese amor es el que llevará a Hemón a despertar de su letargo y a posicionarse a favor de Antígona, contagiándose de su carácter rebelde e incisivo. La obra tiene numerosas interpretaciones y una de ellas es la lucha entre derecho natural (como ley innata y superior a los hombres) y derecho positivo (leyes impuestas por los gobernantes). Ambas son realidades en permanente enfrentamiento en la filosofía jurídica de todos los tiempos, pero lo que Sófocles pretende es establecer un límite nítido de modo que allí donde el derecho natural impera el derecho positivo no puede tratar de ocupar su sitio. Todo ello se puede basar en cuestiones morales y elevadas como las que no presenta la tragedia, dar sepultura a los difuntos es algo plenamente importante en todas las culturas y va acompañado de ritos bastante específicos, pero en la griega dicho ritual intensifica su importancia y significado (al igual que en la egipcia) recuérdese por ejemplo el episodio de la guerra de Troya con el cuerpo de Héctor. Sin embargo, en términos menos trascendentales el derecho positivo simplemente no puede (o no debe) tratar de regular todos los aspectos de la vida en sociedad, hay determinados asuntos, en especial del derecho privado que deben quedar bajo la libertad de los particulares (autonomía de la voluntad) frente a las cuestiones de derecho público que disciplinan la convivencia. De ahí que el cumplimiento en el derecho privado se diluya en ciertos términos y sea menos férreo, de lo contrario nos encontraríamos en un Estado Hegeliano en que el ciudadano es un simple medio para la subsistencia de éste y que debe ser sacrificado cuando sea precise para lograr que este se mantenga. No obstante la lectura o interpretación que se haga de la obra se trata de una joya literaria que es lectura obligada como clásico, en especial para los juristas (en formación o no).

sábado, 3 de septiembre de 2011

Experimentos, consejos y osadías

A mi entender todo arte precisa de cierta dosis de empatía. No es la empatía positiva ni externa o extrovertida, recuérdese que algunos artistas no han sido recordados precisamente por su bondad. Es quizá una empatía interna que hace que los artistas se exploren a sí mismos en profundidad. Todo arte nace del sentimiento y este se encuentra en primera instancia en el fuero interno de los propios creadores. Un actor o un escritor han de conocer a sus personajes casi como a ellos mismos si quieren dotarlos de vida y realismo. Es cierto que todo actor o escritor inevitablemente pone algo de sí mismo en los personajes que crea, sin embargo, ha de encontrar el límite preciso. Cuando se crea a un personaje hay que concebirlo como una instancia independiente a su creador de lo contrario se corre el riesgo de repetir, estancarse, construir distintas identidades que no son más que diversas facetas del propio autor. Por ello entiendo que hay un gran paralelismo entre los escritores y los autores ya que ambas actividades buscan contar historias mediante personajes ya sean ficticios o reales. No obstante, todo personaje "real" también tiene algo de ficticio, detalles novelados o pinceladas que su creador le aporta a la hora de interpretarlo o recrearlo. Recuerdo que en una ocasión en la presentación de Instrucciones para salvar el mundo de Rosa Montero la autora declaraba que conocía hasta tal punto a los personajes que podría responder cualquier cuestión acerca de ellos. A la hora de crear personajes es vital cuidar los detalles (apariencia, personalidad y aspectos aparentemente nimios como si se muerde las uñas o no). Al fin y al cabo esto no difiere en absoluto del método Stanislavsky en el que el actor llega a conocer al personaje tan en profundidad que se fusiona con él. Por ello, mi recomendación y punto de vista para lograr dar mayor autonomía y veracidad a los personajes es que cada día tratemos de transformarnos en ellos durante un tiempo aunque sea escaso. Durante ese período es preciso tratar de pensar como él, reflexionar acerca de cómo se encontraría en nuestra situación y si fuese posible escribir un poco de ese ejercicio mental, no importa que sea breve. Se logran excelentes resultados y estos pueden ser muy útiles.

sábado, 27 de agosto de 2011

Opus nº 5: "Knight´s Requiem"

Who shall wake up your dreams?
Maybe you shall find a princess to save
Trapped in a cold jail...
Don´t let that castle be a tomb for your soul!


Buried in the sand it´s that sluggish sword
Lost memory of that golden age
When your horse crossed this stiff field
When your hand cut the wind...
Make it shine again!


Your shield shows you have somethig to protect
Something to fight for...
You can kill that huge dragon without feeling guilty
Since it´s the black king of your nightmares


Suffering is not your best choice 
Not even the last opportunity
However, it´s easier...


Easier than trying to escape
Easier than figthing back
Easier than breaking the chains
Easier than whispering your wishes...


Breath. Shout. Live. 
For all this I´ll be your fairy. 
With my ravishing spell of light darkness will fade away


Your soft smile told me it wasn´t enough
I couldn´t make you rely on yourself
Trust me at least please!


Being born didn´t brought you happinness 
Hence life seemed a garden of thorns 
Now that you feel powerful with that sword in your hand
Is ending easier?


Easier than trying to escape
Easier than fighting back 
Easier than breaking the chains
Easier than whispering your wishes....


The battlefield is inside your mind


Buried in your chest it´s that sluggish sword
Sad memory of that  mad age
When your words created an unfinished anthem
When your tears increased the heavy rain


My ravishing spell of light reflected in your glassy eyes
Goodbye. Good luck.
Requiescat in pace, young Knight!

viernes, 12 de agosto de 2011

Ejemplo del Amado y de la Amada: Infortunio de la Luz y la Oscuridad (El Erpedio V)


  Lejos de la Eternidad, del Tiempo y del Espacio, sin que nada ni nadie medie en esta historia.
  Ella, envuelta en sus lóbregas alas era la oscuridad que todo lo sostenía. Él, rodeado de una luminosidad diáfana y cristalina era la promesa de una nueva alborada.
  Ella percibió que su vida sólo hallaría sentido junto a Él en cuanto sus miradas se cruzaron. Aquel fugaz pero intenso instante fue para Él la llave del paraíso. Ambos se confundían, craso error. Y aquel sentimiento, ese capricho era el amor; que la mirada del otro sea la  Luz que nos guía y que un leve tacto, el más mínimo roce de su piel siquiera, sirva para hacernos sentir vivos, para seguir pugnando que no nos falte el aliento.
  En el amanecer de aquella sensación todo era felicidad y pureza, pero la eternidad no dura para siempre. Amor, el reservorio de todos los males y virtudes, tan irónico, tan sincero. Nos causa el mal y nos proporciona la cura, de él dependemos penosamente, sirvientes enfermizos de una pasión efímera.
  Amor, que nos recuerda nuestra condición de mortales y nuestra debilidad. Tan reconfortante, tan insuficiente, que, promesa a promesa se incrementa. Objeto de destrucción y resurrección. Antítesis del Odio, mas, a veces, fuente de este.
  Se amaban y se amaron. Hasta tal punto que era el uno parte del otro. Ella se sentía segura entre sus brazos, fuertes cadenas mientras se dejaba retener por el canto del amor. Él necesitaba sus sonrisas, su dulzura, para olvidar la rudeza y la tristeza.
  Hasta que un día, inexplicablemente, la pasión se apagó en un vendaval de rutina, pues todo lo que empieza sin motivo está condenado a acabar del mismo modo. El amor es caprichoso, engañoso y en cualquier momento estalla revelando su verdadera naturaleza, alumbrando al sufrimiento.
  Las lágrimas se hicieron frecuentes en Ella y el paraíso se tornó infierno, mucho duraba ya la mentira, desgraciada o afortunadamente. La culpa les rondaba pero cada uno se la adjudicaba al otro. El amor mostraba sus espinas, su veneno y su falsedad. Y sus aliados caían a plomo y atacaban un agónico resto de placer y de comprensión: el egoísmo, el Odio, el orgullo y la mentira. La utopía se derrumbaba, sólo cabía sufrir u olvidar, pero ninguno de los dos se sentía capaz, cuando prometemos la vida y nos negamos a entregarla.
  Quizás se mantuviese algo de respeto y del recuerdo de los días pasados, que no se podían recobrar. Era una tortura. Lejos quedó el intento, la otra oportunidad, no tenían elección.
  Ella se sentía con derecho a escapar. Él sintió la obligación, no podía aceptar ni resignarse. Pero ya era tarde para volver a empezar. Así que, se rompió la paciencia y la frialdad y la altivez actuaron osadamente. Ella se obligó a ser valiente, a sacar fuerzas pese a que no tenía y esperó a que Él comprendiese su dolor. Dio el primer paso ella y soltó desde su pecho el mayor de los plantos y lamentos que se habían enconado sólo para nutrirse de su ira y de su rebeldía: “Es falso este amor desde que mi libertad ha herido. Has maltratado mi dolor, me has mentido como el viento miente a los rosales. ¡Ingenua de mí! Me confié y me he marchitado. Moriré contigo, mas no viviré sin ti, clamaré a los cuatro vientos, que me engañen los dioses y pueda darte por muerto. Esta realidad artificial, este castillo de cristal por ti creado no me pertenece, no forjarás mi destino, no quiero tu yugo… no interrumpamos más nuestros sueños, no nos mantengamos presos el uno al otro.”
  De modo que Él, enfurecido, sentía lo mismo. Ambos eran presa del desencanto pero ninguno se atrevía a dar un paso en aquella incierta oscuridad. Aquel ciego amor les había privado de toda confianza. Y replicó Él: “Mis sueños se tornan pesadillas, reapareces en ellos pese a que ya no eres mi mayor anhelo. Fui un necio al servirte. He aprendido a quien realmente debo reverenciar: la pasión amorosa no ha de superar a la celestial. He sido un insolente, cada “te amo” es ahora una dolorosa puñalada de veneno.”
  Lo habían matado, lenta, dolorosa y fríamente. Habían acabado con el germen de su pasión, con el retoño de su mutuo cariño. Y el Mal y el egoísmo comenzaron a florecer en aquella jaula de oro extendiendo sus tallos espinosos y sus amargos frutos. Las raíces siempre habían estado ocultas, pero esperaron a que la tierra fuese lo suficientemente fértil para ellos.
  Habían creado el Amor terrenal y es que no hay Amor más verdadero que el profesado a la divinidad, todo sentimiento ajeno es secundario e innecesario.
  El Amor es una fuente de emociones que no debemos tolerar. Tenemos que permanecer indolentes, impasibles, impertérritos, hasta solucionar nuestra deuda pendiente. Pues “de duro hierro y frío hielo es el corazón del Arkelio.” 

Hagas lo que hagas,
Sufrir es inevitable.
Si el amor causa llagas,
Sólo el odio puede salvarte

El amor de los amantes: de locura y disparate

El Siglo de Oro español (s. XVII) ha dado lo mejor de sí en cuanto a literatura se refiere. Todos los géneros florecieron en esta época y el teatro no iba a ser una excepción. Es en este tiempo cuando aparecen los tópicos, personajes, obras y autores que darían reconocimiento y brillo a las letras españolas para la posteridad.
  Con respecto a la “obra” objeto de representación cabe decir que no es una obra propiamente dicha, sino un conjunto de textos y entremeses (pequeñas obras cortas que se representaban en los entreactos de otras mayores) hilvanados por ciertos aspectos comunes.
  Nos trasladamos a un corral de comedias del siglo XVII. Los corrales de comedias eran teatros al aire libre (normalmente en el patio interior de alguna casa) en los que las representaciones se sucedían durante todo el día. El teatro era, por entonces, un medio de entretenimiento pero también una forma de denuncia y de transmisión de valores fundamental para una población en su mayoría iletrada.
  Los comediantes (o farsantes, según el término de la época) se introducen por entre el público entonando cánticos que denotan su jolgorio. Seguidamente suben a escena y entre todos recitan una loa. Esta loa no es más que un prólogo con el que captar la atención del público al que tratan de explicar los antecedentes de su oficio, ensalzando el arte del teatro y su función en esta época. El texto escogido es un monólogo de Crispín perteneciente a la obra Los intereses creados de Jacinto Benavente.
  Seguidamente cada uno de los cómicos recita un fragmento de un monólogo en verso. Los textos escogidos son muy representativos de las grandes obras de este momento, entre ellos nos encontramos con autores como Calderón de la Barca o Lope de Vega, entre otros. Los textos nos muestran la condición de la mujer. La mujer era la depositaria de la honra que debía mantener a toda costa. En estos monólogos observamos cómo la mujer es deshonrada de forma frecuente e impune, siendo por ello objeto de la humillación y del rechazo social, con lo que tendrán que tratar de restaurar su honra bien en solitario o con la ayuda de sus familiares.
  Tras esto comienza el primer entremés de los dos que conforman la composición. En este entremés de Cervantes asistimos al hilarante enfrentamiento entre los dos pretendientes que buscan el amor de Cristinica, una sirvienta (o “fregona”) de una noble familia. Lo que Cervantes trata de denunciar con esta obra es el hecho de que la mujer no tenga potestad para escoger un marido que le viene impuesto (de manera similar a como lo hiciera Fernández de Moratín con El sí de las niñas). Finalmente Cristina será capaz de elegir entre ambos a su futuro esposo. Con ello, comprobamos que la imagen que se nos ofrecía de la mujer en esta época al principio de la obra, cambia. Nos encontramos por  tanto, con una mujer con libertad para tomar sus propias decisiones y marcarse su destino. Toda la obra trata de demostrarnos precisamente esa ambivalencia y la reivindicación de Cervantes es totalmente rompedora.
  Con el discurrir de la primera obra ya ha atardecido y con la llegada de la noche nos hallamos frente a otra óptica, otra picaresca diferente. El segundo entremés de Quiñones de Benavente nos muestra a dos cortesanas que, en medio de una plaza gritan a los cuatro vientos sus respectivos encantos tratando de embaucar a un hombre para que les proporcione su sustento. Son personajes grotescos, deformados, como marionetas con ciertas reminiscencias de la comedia del arte italiano o del teatro de Valle-Inclán. Cuando se presenta el candidato, que presume de ser un hombre adinerado, se ve cortejado por distintas mujeres de diversa casta. De modo que el señor don Vinoso pide que cada una alegue sus gracias para que  pueda escoger en consonancia. Finalmente elegirá sabiamente a quien asegura que su don es “no pedir”. Maravillado por tal virtud don Vinoso cae rendido a los pies de dicha cortesana. Esta obra también trata de desmontar otro tópico, el de la mujer excesivamente derrochadora e interesada, quizá fomentado por una sociedad en la que la mujer siempre debía vivir a expensas de un hombre, bajo su tutela y protección (paternal o marital) si pretendía ser decente.
  De modo que con esta visión triple de la mujer: deshonrada (transmitida usualmente por las fuentes), pero al mismo tiempo libre y desinteresada finaliza la obra, dando pie a que el espectador reflexione y saque sus propias conclusiones, ya que ese es ciertamente uno de los principales objetivos del teatro.

jueves, 11 de agosto de 2011

Opus nº4: Frozen Butterflies

Beauty is a lost moment in the horizon...
Now light has fainted again
I wonder if...
We´ll live in the forbidden colours of twlight

Chasing every dream we can lose our way
And somehow...
We´ve managed to fight this cruel winter
You can melt this icy land with only a few glances

My goals are gone like frozen butterflies
They disappear without flying
without touching them
without a trace

Your smile was only a deep abyss
However I´ve fallen into it, I enjoyed it
The danger in the coldness makes me feel alive
Snow buried my weakness
I became stronger but you didn´t gave me an answer

Où sont les papillons d´hiver?
Jadis le printemps a donné couleurs aux fleurs

That mirror is a cursed cage
That reflection is not myself
Locked inside it there´s a soft Indian summer
We´ll seek for it somewhere in the future
Our memories came to make our hearts blossom

Où sont les papillons d´hiver?
Jadis le printemps a donné couleurs aux fleurs

Et j´ai compris que l´Art est long mais le temps court

miércoles, 10 de agosto de 2011

Barcelona y el síndrome de Stendhal

El curso pasado en una de las clases de Literatura Universal en las que analizábamos La peau de chagrin de Balzac apunté que el protagonista Rafael de Valentin podría sufrir este síndrome durante la visita al anticuario en el que encontrará el talismán de zapa que cambiará su vida. Balzac nos describe de forma prolija al estilo realista de las postrimerías del XIX todos los objetos de arte que allí se exhiben recorriendo toda la historia de la Humanidad y del Arte. Rafael al verse golpeado por tanta belleza comienza a sentir vértigo, confusión y dificultad para respirar lo cual coincide en parte con lo prescrito por dicho síndrome. No es casual que Balzac incluyese esta reacción en su novela ya que era un tópico romántico muy en boga. No hay que olvidar que el  nombre le viene del escritor francés Stendhal que fue el primero en describirlo tras una visita a Florencia, por lo que se denomina también síndrome de Florencia.
Considero que esta alteración de los sentidos se sufre siempre en mayor o menor medida cuando uno se coloca ante obras de arte de gran envergadura, ya que es esa magnificencia la que nos muestra nuestra pequeñez, nuestra cualidad de seres efímeros... sin embargo, durante estas últimas vacaciones en la ciudad condal he sentido dicha sensación de una manera mucho más patente por alguna extraña razón.
La primera ocasión fue en la visita al templo expiatorio de la Sagrada Familia. El exterior es un tanto abigarrado pero bastante hermoso y peculiar. No obstante, al acceder al interior por la fachada de la pasión elevé la vista para extasiarme con aquellas columnas arborescentes que forman una cubierta armoniosa y rica. El intrincado y laberíntico bosque de columnas me desconcertó así que me empezó a faltar el aliento y unas pocas lágrimas bañaron mis sienes. Luego me concentré en el pavimento desnudo y cuando me hube serenado pude seguir contemplando la basílica con total tranquilidad y regocijo.
En la segunda ocasión me encontraba visitando el Palau de la música catalana. Cuando accedí a la sala principal y caminé por entre el patio de butacas volví a sentir que perdía el equilibrio y me encontraba asaltada por las lágrimas, luego tomé asiento y me dediqué a contemplar las 18 musas que emergen del escenario. Pero la belleza visual se unió a la auditiva ya que la guía que nos acompañaba nos comentó que el órgano de principios del siglo pasado había sido reformado de manera que estaba automatizado y no era necesaria la presencia física del organista. Por tanto lo accionó y aquel maravilloso instrumento comenzó a destilar los acordes de Tocata y Fuga en Re menor de Bach por sus más de 4000 tubos. Es una pieza muy emblemática y muy adecuada para mostrar la acústica en aquella "cajita de cristal" que es el Palau ya que muestra crescendos, pianos, fortes y todo un repertorio de sonidos bastante representativo. Ciertamente fue un momento místico en aquel espacio modernista y plagado de motivos florales (en Italia el estilo modernista se denomina Floreale), por lo que entendí que la sala de descanso para los entreactos fuese también concebida para el descanso "visual" puesto que sus paredes carecían de ornamento alguno.
Tratamos de buscar la belleza y la perfección por todos los medios y cuando creemos hallarla esta nos atemoriza, nos parece artificial, producto de una ilusión, perversa. Supongo que todo ello es consustancial a la naturaleza caprichosa del ser humano.

lunes, 1 de agosto de 2011

Opus nº3: "Eternity doesn´t last forever"

Battlefield was a promise

Take your sword and follow me
Vow to stay with me
Cause nothing is what it seems to be
No. Nothing. Never

Follow me through your doubts and I´ll show you how...
I´ll teach you another way to look at the world
Don´t thank me it´s just something you should know

So, for example, rain is the clear blood of the clouds
Flowers are the wounds of the spring
And the wind...
Oh, the wind is the voice of nature
That silent melody from the fields
That cold whisper of a lonely spirit...
Can you hear it?

Within life there´s a monster called "Time"
It can be your best master or your worst enemy
But believe me, sometimes it´s simply a deception
Cause Eternity doesn´t last Forever

That´s true

 No matter, but while loving or hating 
You only want to keep alive that feeling
That´s how you tell yourself: "forever... trhough eternity!"

But Eternity doesn´t last forever

Don´t look back, come on, take my hand!
We´ll cross the forests of fear
We´ll swim in the river of sadness
Can you feel the fire? 
Now your soul is burning
Maybe you are ready
Perhaps you are saved
Saved from that lie

Eternity doesn´t last forever...

I´m not a Goddess 
However, I just want you to understand
Your pale fingers won´t touch the sky
Your eyes won´t see the Perfection

And Eternity doesn´t last forever...

Now go back, find your place and pay attention to this advice:
"Res, non verba"

miércoles, 27 de julio de 2011

Delirios vesánicos de una joven que, de cuando en cuando, se entretiene fingiendo ser actriz

María García es tímida, sensible e insegura. Sonríe mucho, baja la mirada y se ruboriza con frecuencia. Cuando acude a clases interviene en voz baja, como si no quisiera importunar al silencio con sus opiniones. María Elena Carpio tiene la efímera y quebradiza seguridad de quien ha pisado las tablas unas cuantas veces unida a la modestia crítica de quien sabe que no se dedicará a ello profesionalmente. Es capaz de ponerse frente a quien quiera escucharla y le es indiferente realizar una exposición acerca de la publicidad (en francés con fuerte acento parisiense) o bien un seminario acerca de las causas de justificación como elemento de exclusión de la antijuricidad en la conducta típica. María García sólo canta cuando sabe que nadie va a oírla, mientras escribe o hace las tareas domésticas, los prejuicios la frenan. María Elena disfruta cantando en cualquier lugar si se siente con fuerzas para ello. Elena adora conocer gente nueva y experimentar con ellos nuevas sensaciones, en especial si hay que subirse a un escenario, sabe que con ello crea Belleza, Arte y se siente realizada. Si María es escritora Elena Carpio se entretiene en crear personajes sobre el proscenio, meditar cada gesto y cada pausa. "Al fin y al cabo no nos diferenciamos tanto, yo también les estoy relatando una historia, les doy mi visión, sin mí el autor dramático no puede llegar a realizar su obra, soy intermediaria, pero también tengo un gran poder creador." le dice a María García. María se queda sentada mientras el resto baila, Elena se pone en pie y no le importa iniciar una conversación con quien se le aproxime e incluso improvisar algunos pasos descompasados. Cuando Elena baja junto al público, terminada la función, María le susurra sus fallos (es su más feroz crítica) ya que ha contemplado la escena desde fuera. María prefiere refugiarse en su soledad, Elena sabe que no está sola y admira la calidez de la compañía de sus compañeros de elenco. María se muestra tal y como es, Elena sólo aparece súbita y fugazmente, como los fuegos fatuos. "Elena, el día en que me esté ciñendo la toga, recordaré el eco lejano de los aplausos y la absurda nostalgia que te atenaza cuando pisas un teatro en el que actuaste tiempo atrás, hasta entonces, mientras sigas haciendo teatro, me harás feliz". 
Los focos se apagan, la mentira ha terminado, ¿o quizá sólo ha empezado? Elena, vestida de campesina del siglo XVI compone una expresión pícara. "María, siempre estaremos ayudando a que la voz de los autores perdure en el tiempo, trataremos de no tergiversarla pero irremediablemente ponemos un pedacito de nuestra alma en ello y es precisamente en ese momento, cuando rozamos el deseo humano de trascender". María asiente, un escritor ha de leer, viajar, llorar, reír, ¡ha de vivir en suma si quiere dar contenido a sus escritos! todo ello enriquece su alma; al escribir colocamos algo de nosotros mismos frente a los demás, para ser juzgado, la exteriorización del actor tiene el mismo efecto, sólo que es aún más ostensible. María se ve reflejada en Elena y esa sensación le resulta confortamblemente agradable. "Vivam!" es lo único que la emoción le permite exclamar.

El Erpedio (IV)


Desorientación

  Desde entonces y con el paso del tiempo, los Arkelios fueron gobernados por jefes guerreros. La estirpe de los Hashek se perdió, mas algunos quisieron recuperarla. Tenían suficientes motivos para mantener la línea divina generación tras generación, pero Kendra no quiso traicionar a la memoria de Yumi eligiendo otro Hashek.
  Léin se marchó y con el paso del tiempo los Laerianos lo olvidaron. El dios guerrero quedó como una leyenda y de su paso por el país sólo permanecieron sus acciones, que mantenían vivo su recuerdo. Quizás volviese a reclamar parte de su país, de lo que era suyo por legítimo derecho. Sin embargo, esto sería interpretado como una señal, una profecía viva y reconocible ante la desaparición de Ayumi y de Yumi. Tal vez, su vuelta significase la nueva búsqueda de El Equilibrio, el nuevo duelo entre Luz y Oscuridad que nunca terminó de completarse.

Las obras de Kendra

  Kendra no se resignó a aceptar la pérdida de Yumi, mas al contrario, decidió congelar el alma de su Elegida para que pudiese volver llegado el momento de la revancha. Eligió ocultarla, mantenerla en secreto con la esperanza de poder recobrarla. Aquel día Kendra se convirtió en la maldad inexpugnable. Cuentan que Kendra, antes de marcharse, dirigiose a sus hijos y dioles un consejo para evitar que luchasen entre sí y consumiesen su pueblo con intrigas y conspiraciones: “Habéis de respetar a vuestros semejantes por razones evidentes, no os enfrentéis a ellos, cumplid eso por siempre.” Y rogó encarecidamente que cumpliesen esta enseñanza suya por encima de cualquier otra.
  Sin embargo, el espíritu de Yumi no vagaría errante por la eternidad sino que quedaría sellado en el arma definitiva y colosal. Un arma que conferiría un poder extraordinario y temible a quien la portase. Creó Kendra con su poder la espada de El Caos, que garantizaría la victoria a los Arkelios. La empuñadura, dividida en tres partes y esculpida en amatista fue escondida en los confines más recónditos y los elegidos deberían afrontar su búsqueda como prueba. No creó Kendra hoja para tal espada, pues pensó que cuando la ocasión lo requiriese ella la haría aparecer, quizás forjada en la lluvia, una hoja grisácea de plata pura cayendo del cielo gota a gota.
  En la explanada más escondida del bosque, allí enterraron a Yumi. La planicie almacenó todo el poder que Kendra quiso darle y desde entonces y durante la eternidad se han venido celebrando allí sus ritos.
  En cuanto a Kendra, muchos cuentan que se marchó lejos de Leruey, volviendo sólo en contadas ocasiones, tal vez sólo lo hizo para reencontrarse con Léin, al que seguía amando profundamente, pero Luz y Oscuridad están destinadas a enfrentarse para siempre, y eso también sucedía entre ambos.
  Aún así, la guerra es la guerra y desde la muerte de Yumi Kendra se sentía vacía y deseaba venganza. Amor y odio suelen estar inspirados por el mismo objeto y entre ellos sólo media un paso.
  El apellido Hashek sería defendido y honrado a sangre y fuego, e incluso mantenido a buen recaudo si la unión incluso debía producirse entre miembros de la misma estirpe. La pureza de la raza, la limpieza de la sangre, se convirtieron en la obsesión de todos los Arkelios.
  Los más valorados fueron aquellos que presenciaron el nombramiento de Kendra, Arkelios puros que lucharon a las órdenes de Yumi, la primera Hashek. Mientras que los que contra ella conspiraron convirtieronse en traidores y su linaje quedó maldito para siempre.
  Yumi parecía velar por todos ellos. Su cuerpo, que yacía en la llanura de Kendra ta Selster era lo único que tenían, su único vínculo con lo sagrado y divino. Yumi como enviada de Kendra, así la sentían.
  Reinado tras reinado, los Arkelios esperaban el momento designado por los dioses para la gran batalla y que los nuevos elegidos afrontarían. Regresarían Léin y Kendra y la guerra se retomaría, aquel que uniese las amatistas de Kendra y esperase su tempestad apocalíptica sería el nuevo señor de Leruey. Siglos o milenios, no importaba, el rencor acumulado estallaría, heriría, desgarraría, el miedo acecharía nuevamente, pues el futuro sólo es el reflejo del pasado.

La raza de los siete clanes

 En el momento en que los primeros Arkelios coronaron el monte y la cumbre de Leruey, no sólo hallábase con ellos la grandísima Hashek, sino otros linajes y estirpes divinos y sagrados, que reconocidos por la propia Kendra y amparados por su favor se hicieron intocables. Sería su obligación mantenerse puros durante la eternidad, y dar ejemplo.
  Sin embargo, habían de mostrarse inferiores a los Hashek, independientes de ellos y colocarse en un estado medio en el que su vanidad no actuase por ellos, y, a su vez, que su humildad no fuese tal que no honrase a sus ancestros. Así, la Diosa distinguió siete clanes que ayudarían y asistirían a la Hashek sin sobreponerse a ella. La protegerían a toda costa con su vida, y cumplirían todo lo que ella ordenase, a sabiendas de que, a falta de Kendra, la Hashek era su única conexión con ella.
  Advirtioles Kendra de que, si los Hashek perecían, como estaba dispuesto y escrito en su destino tarde o temprano, ninguno de ellos osase ocupar su cargo, pues sus méritos eran muchos, pero nunca suficientes para igualar a un Elegido, cuyo dominio sobre el mundo nacía únicamente de su poder y de su divinidad, que simbolizaba las esperanzas de todo un pueblo, y sus designios y voluntades habían de ser acatadas, al tiempo que gestaba la guerra y alumbraba victorias.
  Sucedía que, aquellos siete clanes daban entre su progenie y estirpe herederos puros del título de los primeros Arkelios reconocidos por la celestial emperatriz. No así los Hashek, cuyos descendientes podían no heredar la fuerza y los poderes que les serían reclamados, pues un Hashek es una aparición espontánea y necesaria dispuesta por la línea de los acontecimientos y los deseos de nuestra Diosa Madre para salvaguardar el rumbo, mantener El Equilibrio y terminar para siempre con el sagrado y obligado enfrentamiento que sólo incumbe al Bien y al Mal.
  Por ello, los verdaderos y primigenios Arkelios son los que encarnan la figura ideal de Seguidores de Kendra, quienes tuvieron la fortuna de ver sus gracias y sus bondades para con ellos, y a partir de ellos se sucede la raza Arkelia.
  Entre los siete clanes están los Eifrienel, amplia representación del honor, bravos guerreros, valientes, llenos de coraje y fieles guardianes y protectores de los más débiles. Aún hay quien asegura que, pese a lo sucedido, la mejor y más provechosa unión jamás producida sería la de un Hashek y un Eifrienel, el encuentro del honor terrenal y celestial.
   Los Kenarden, hechiceros que ayudaron a Kendra para que forjase la espada de El Caos, en los que la emperatriz celestial puso toda su confianza, pues poseían amplios dones para la clarividencia y la adivinación. En esta tarea los Yalatse se encargaban de ayudarlos, gran estirpe de sacerdotes al igual que los Kenarden. Los Koinel, verdaderos estrategas y grandes soldados que organizaban las huestes Arkelias para obtener la victoria. Los Nuiarale, los mejores herreros del reino de Leruey, creadores de las temibles armas que con orgullo esgrimían todos los Arkelios. Los profetas cuya misión consistía en interpretar los augurios y auspicios de los oráculos eran los Seintinel, sus predicciones llenaban de esperanza al pueblo Arkelio. Finalmente, los mejores comerciantes, diplomáticos, armados con su poderosa retórica y capaces de manipular los sentimientos y las emociones de las masas, se introducían discretamente en la corte y allí hacían prosperar la influencia Arkelia, el linaje de los Zeirenel.
  Sin embargo, la armonía entre estos siete clanes no duraría para siempre.

viernes, 15 de julio de 2011

Opus nº2:"Learning to hate"

Moon is a pearl in the sky
A white teardrop in the “ciel”
Oh, mother of night, keep looking at me
It´s time to hold this sweet sacrifice.

You will never love me, will you?
At least as the angels need…
You broke my wings now I´m turning into a demon
I cannot stand this painful dream

Nobody taught you the meaning of dignity
So, maybe it´s my turn
Even though pureness won´t come back

I´m gonna kill you slowly
While you are searching for the Truth
Yes, it´s hidden in the darkness of my eyes

I´m gonna kill you slowly
While I hate you this crystalline spring is blooming
Your soul is insignificant, only your blood can feed the flowers

How can my sword reach your chest?
Perhaps a last kiss would open the way, don´t stain it with dirty desire…
Ah, slept in my arms you look like a frightened kid
Lost in life, madness seems to be the salvation…

miércoles, 15 de junio de 2011

Microrelato finalista en el concurso "imagina 2109" convocado por la editorial seix-barral

Aliena se sobresaltó al oír el timbre y supo que se trataba del repartidor que venía a entregarle su robot infantil. En los últimos años la Humanidad estaba sufriendo una epidemia de esterilidad que los científicos no sabían explicar. Tal vez se debiera a los componentes de las armas químicas empleados en las sucesivas guerras o simplemente a la desesperanza de ver cómo el mundo se consumía en su desgracia. Al recibir fríamente la caja con las piezas del bebé por parte del repartidor sonrió con nostalgia. La especie se extinguiría pero el ser humano deseaba seguir jugando a ser Dios, como un fabricante de grotescas marionetas.

viernes, 13 de mayo de 2011

No hay lenguas muertas, sino hablantes inconscientes


Personalmente, siempre me ha producido un gran rechazo esa denominación que tilda de "muertas" a las lenguas clásicas, como si estas hubiesen perecido o se hubiesen disuelto con el correr de los siglos. Cualquier hablante de español debe saber que esta es, como tantas otras, una lengua romance y por tanto, hunde sus raíces en la gramática latina, que es la que le da su razón de ser. Lo mismo puede decirse de oras lenguas como el griego o el sánscrito, emparentadas entre sí y que forman parte de la familia indoeuropea. Por tanto, al hablar nuestra lengua "resucitamos" (si es que alguna vez han muerto) los étimos latinos de los que proviene. Una persona con exiguos pero suficientes conocimientos de etimología y evolución fonética (que son los que yo poseo) puede bucear en las estructuras sintácticas y léxicas de su lengua, conociéndola en profundidad y estableciendo con ella una profunda relación, de tal manera que esta pasa a formar parte de su estructura mental (no hay que olvidar que la lengua que manejamos condiciona en gran parte el discurrir de nuestras operaciones intelectuales). Por otra parte, estoy plenamente de acuerdo con la afirmación de Goethe de que, quien no conoce un idioma extranjero tampoco puede conocer el suyo. El conocimiento del latín como lengua clásica supone una gran ambivalencia, ya que se trata de una lengua que nos es cercana y consustancial pero alejada en el tiempo. Sin embargo, en la configuración eurocéntrica de la historia, cuando el Imperio romano alcanzó su máxima extensión, el latín se convirtió en una especie de esperanto (función que ahora está asumiendo la lengua de Shakespeare aunque a nivel mundial) que se esparciría determinando las posteriores lenguas europeas que surgirían. En aquella época el filohelenismo determinaba que el griego se convirtiese en una lengua propia de personas eruditas, y en muchas ocasiones en los círculos literarios, filosóficos etc se empleaba esta lengua como símbolo de distinción. El griego era la lengua de la cultura frente a un latín que se presentaba en su doble vertiente, el vulgar (empleado por la romanización al ser el hablado por los soldados) y el culto o literario, del que nos han llegado menos vestigios. Paradójicamente en la Edad Media sería el griego quien cediese el testigo al latín como lengua de la cultura y de la enseñanza. Cuando Roma conquistó Grecia esta se rindió en cuerpo, pero su alma (formada por su cultura, literatura, filosofía, lengua, arte, etc) penetró con fuerza en el sentimiento romano, arraigando y acomodándose a las exigencias de la sociedad romana. Por ello, la lengua griega permaneció embalsamada en las estructuras latinas y hasta hoy nos han llegado sus ecos: palabras que el latín tomaba intactas realizando una mera modificación fonética y que aún se mantienen como tal, otras han pasado a nuestra lengua directamente del griego también. Cultismos, semicultismos y palabras patrimoniales son la prueba viva de que el latín y el griego están muy presentes en nuestra lengua cotidiana.
Palabras como efeméride, epiglotis, anemia, talasocracia, agorafobia, biblioteca, litosfera, enología... y un sinfín más son puramente griegas. Otras como calendario, bélico, estío, hierro, agricultura, letra, caldo, abeja... provienen de un latín más o menos evolucionado. Tampoco hay que obviar las numerosas expresiones y locuciones latinas que perviven en nuestra lengua se hayan traducido o no: ipso facto, rara avis, a priori...
No podemos ocultar ni renegar de nuestros orígenes y, al fin y al cabo, somos esencialmente romanos

viernes, 6 de mayo de 2011

El Erpedio (III)

La venganza de Léin







Durante un tiempo fueron invencibles. Aquel pueblo nómada, natural de los bosques del norte arrasó como un huracán las tierras en su camino a la corte. Y como la sabia Kendra les había dicho, fueron muchos los que se les unieron, rindiéndose, soltaron las armas y se incorporaron a la Doctrina de Kendra. Y los que se atrevieron a luchar quedaron malparados.


Léin y Lerania no podían sino estremecerse ante tal matanza, y fue el propio Dios de la Luz quien dijo a su esposa: “No temas, yo solucionaré este problema, pues me siento culpable”. Lerania pensó que su esposo era el verdadero responsable, pero manteníase callada y prudente.


Para entonces los Arkelios ya estaban muy cerca, quizás demasiado, y se palpaba el Caos. Ayumi murió sin descendencia por lo que no había heredero y las intrigas se sucedían en torno a la corona, la situación les era favorable a los Arkelios.


Kendra quiso concretar aún más sus posibilidades y se apareció ante Yumi y le aconsejó lo siguiente: “Hija mía, habrás de saber que guerreando, ayudarás a tu pueblo, mas, ¿qué ocurrirá cuando ya no puedas hacerlo? Alguien deberá sustituirte.” De modo que Kendra aconsejó a su hija que se apresurase en buscar un heredero, pues ella era la verdadera princesa de los Arkelios. Yumi desoyó su consejo y continuó al frente de los ejércitos, mas Kendra no se cansó en recomendarle que encontrase a alguien con el que crear un heredero y que no se preocupase por el amor, pues no era posible tal sentimiento en épocas de guerra. Desde entonces se apagó el amor para los elegidos de Kendra, al igual que para Kendra se consumió el amor ante el rechazo de su amado Léin.


Así pues, llegaron a Senyesk, la ciudad donde estaba reunida la corte. Yumi irrumpió en el salón del trono del castillo, donde los ancianos consejeros lamentaban la muerte de la reina mientras buscaban una complicada solución. Yumi desenvainó su espada y amenazó con ella a los allí presentes: “No hay decisión que valga pues yo soy la esperanza de este país y su salvación, la legítima heredera.” Mentía, pero lo hacía con tal convicción que acataron su palabra y la creyeron. Kendra le mostraba el camino a seguir. Su expresión, los ojos desorbitados, el gesto airado, la postura imponente… la hacían invencible, y tanto se asemejaba a la desaparecida Ayumi que la vieron como una hermana esculpida en la sombra, nada más lejos de la realidad. Yumi se adentró en la sala hasta el corazón mismo, donde la esperaba el trono. Y en su delirio de poder inspirado por Kendra, sentose en él y experimentó el calor de su autoridad. Encandilaban su apostura y elegancia e imponían respeto.


Aquella Arkelia ya sentía en su paladar el dulce sabor de la gloria, casi acariciaba el armiño del manto real. Sin embargo, reparó en algo que por alto había pasado, la corona, de un oro puro con incrustaciones de piedras preciosas y quedó prendada de ella. Preguntose por el contrario, qué hacía aquel objeto tan preciado lejos de su propietaria. Dictaminó, pues, que era extraño que Ayumi no hubiese sido enterrada con aquella posesión suya tan noble y de tal valor simbólico. Creyó que quizás estuviesen velando a la antigua reina y embalsamando su cuerpo para el funeral en alguna recóndita estancia del palacio.


Mas detuvo sus reflexiones, ¿qué importaba aquello ahora? La corona era suya por entero. La tomó con manos tremulosas de pura emoción y se la colocó en la cabeza. Ya era reina de Leruey, con aquel simple pero importante gesto. Su reinado comenzaba, se abría para ellos una etapa de prosperidad, en la que ejecutarían a todos sus anteriores enemigos y lograrían el poder para Kendra.


Su reinado fue fugaz, Léin no permitió que diese una sola orden. El Dios, al ver la frialdad de Yumi al tocar la corona de su anterior elegida optó por obrar con celeridad y pagó con la misma acción a Kendra: la corona contenía un hechizo muy poderoso que acabó con Yumi de inmediato. Los que allí se hallaban viéronla caer fulminada y desprovista de sentido. Se desplomó Yumi y con ella las aspiraciones del pueblo Arkelio, los soldados de la Oscuridad penetraron en la cámara e iniciaron una sangrienta riza, acabando con los ancianos hechiceros a los que consideraban los autores de la muerte de la líder de su pueblo.


Empezó así una guerra de sucesión, la primera en la historia de Leruey, pero no la última.






La marcha de Léin






La guerra fue larga, cruenta y la victoria no parecía decidirse por ningún bando. De tanto alcance que incluso Léin y Kendra combatieron al frente de sus tropas. Lerania quiso cerrar los ojos ante aquella situación. El mundo que había creado parecía querer destruirse a sí mismo, poco a poco… finalmente y gracias a su poder Léin reprimió la insurrección Arkelia devolviéndolos a su origen en el norte. Leruey se había salvado, eso parecía, pero Lerania conservaba una enorme resignación pues no aprobaba la actuación de Léin. “Esposo, habéis de decirme, ¿por qué lo hicisteis? A tal extremo habéis llegado que no sé qué pensar de vos, jamás lo habría sospechado.”


Dejó Léin la espada y su ruda mano buscó la mejilla de Lerania, que, arisca, se retiró. “Mas, amor mío, me gustaría que supieseis que todo lo hice por vos. Mi amor no conoce límite alguno y sabed que si un laeriano mortal yo fuera, mi vida entregaría por defenderos.”


Secose Lerania una furtiva lágrima. “Ya no importa. No conocía yo la oscuridad hasta vuestra llegada, pareciera que vos la trajisteis, subordinada a vuestra Luz.”


Ofendiose Léin considerablemente, pero mantuvo la compostura. “Lerania, la Luz siempre conlleva Oscuridad, he de deciros…”


Lerania dijo: “¡Para eso preferiría no haberos conocido jamás!” Lerania lanzó al aire su melancólico llanto. En el siempre idílico Reino de la Luz Eterna, el ambiente comenzaba a crisparse y una leve neblina grisácea oscurecía el aire luminoso.


Léin trató de formular una promesa: “Oídme bien. Encontraremos otro elegido que soporte el peso de la monarquía”. Lerania murmuró: “Y morirá igualmente”. Léin sentenció: “Eso es Destino”. Lamentose Lerania: “Pues es cruel el hado”


Así se gestaría el dicho: “los elegidos de los dioses mueren jóvenes” y toda una serie de supersticiones hacia el Destino.


Lerania no podía olvidar la visión de su querido mundo asolado por la guerra y la desgracia, se sentía contrariada y lo único que podía hacer era culpar a Léin. Liberó, por tanto, sus sentimientos sin temor: “Léin, habéis de marcharos…”


Léin permaneció perplejo, recorrido por la mirada verde y pura de Lerania. Ella dijo: “No nos debemos nada el uno al otro y no os guardo rencor, si acaso lo sospecharais. Sin embargo, como sabéis este mundo es mío y ahora sé que debo controlarlo yo.”


Léin comprendió a su esposa y deseole suerte, besole la mano y marchose lejos. No retiró, en cambio, ni una sola de las muchas mercedes que a Leruey regalase en su momento, mostrando así su caballerosidad y su deseo de volver. Léin se marchó y los laerianos presintieron su falta, mas se encomendaron a su Diosa en aquella época de incierto destino.


Lerania decidió legar su poder en un consejo de ancianos y sabios, para dar sus leyes de forma segura, a fin de guiar y reconstruir la historia de Leruey.






Planto, juramento y venganza






Fue tal el desconsuelo del pueblo Arkelio, tal el desamparo por parte de su Diosa que sólo pudieron lamentarse. Dolía la pérdida y clamaba con fuerza la venganza, mientras tanto, el pueblo Arkelio se rompía y los ideales que Kendra había implantado parecían marchitarse. La elegía por Yumi subía en pesadas notas hacia la infinidad de la oscura noche, y con ella la desesperación: “Aunque la muerte cerró vuestros ojos, no apagará vuestro espíritu. Donde quede vuestra fiera estocada, permanecerá vuestra obra, para siempre recordada, oh, elegida de las Sombras. Nada llena vuestro hueco salvo la venganza, diosa que entre nosotros humanizada, voluntad de la oscuridad deificada. La gloria os espera y vuestro futuro retorno os purificará.”


Quedó tan sentido canto latiendo como una herida abierta y los Arkelios se obligaron a jurar, sólo la venganza los mantenía unidos por un hilo quebradizo, una última voluntad que su diosa les había impuesto silenciosamente.