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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Desmontando mitos sobre la Constitución: los derechos fundamentales

  Hace más de 2 años que no publico en este blog y han pasado demasiadas cosas como para resumirlas en unas líneas. Quizá lo más relevante para la entrada que nos ocupa sea que aún sigo siendo una jurista en formación por diversas circunstancias, no obstante, mi afán por intentar seguir transmitiendo mis escasos conocimientos jurídicos no ha variado un ápice. Tal vez haya sido este el detonante para mi regreso, ¿significa esto que volveré a publicar más asiduamente? No puedo prometer nada, pero es un pequeño comienzo, podría decirse que una promesa aparejada al nuevo curso que comienza. 
  Siempre he dicho que la desinformación jurídica que impera en muchos sentidos en la sociedad actual es bastante contraproducente a la hora de desarrollar una mentalidad crítica. Al fin y al cabo nos regimos por leyes y saber cómo se redactan y todo lo que las rodea nos ayuda a elaborar un juicio con un criterio más acertado y mejor asentado y fundamentado. No obstante, tal y como se aprecia por el título de esta entrada, hoy no me dispongo a hablar de las leyes, sino de otra norma jurídica distinta: la Constitución.
  Sabemos que nuestro sistema jurídico es constitucional, pero para entender a dónde quiero llegar, hemos de tener en cuenta que el jurista austríaco Hans Kelsen dispuso una pirámide que determinaba la jerarquía de las normas y las relaciones de supra e infraordenación que las regían. En este sentido, Kelsen colocaba en la cúspide de la misma la Constitución, posteriormente los tratados internacionales para seguir con la ley en sentido formal (aquella que sale del parlamento pero dando primacía a las orgánicas por el alto consenso que exigen y lo delicado de las materias que regulan) y terminando con los actos administrativos. Se basaba en el constitucionalismo fundamentalmente europeo, pero lo cierto es que esta ordenación ha sido más o menos respetada en la teoría general del derecho desde su formulación.
  Con ello me refiero a que nuestro sistema jurídico-político (hablar de derecho sin mencionar la política es prácticamente impensable en tanto que son realidades muy relacionadas que se sirven la una de la otra mutuamente) es puramente constitucional. La constitución es norma normarum, es decir, norma de normas y a ella han de someterse el resto de normas del Ordenamiento, la constitución es algo así como la base, las directrices básicas dentro de las que han de operar las leyes. Nuestra Constitución actual al haber surgido de un pacto de consenso permite acoger en su seno una enorme variedad de sistemas políticos e ideológicos sin que estos tengan que traspasar sus límites o vulnerarla. 
  Aún así, dada su importancia, es habitual que se acuda a ella como panacea. Muchos la invocan sin tener ni idea o pretenden atribuirle unos efectos que no posee. Una frase habitual que no me canso de repetir es que la Constitución es como la Biblia, muchos la invocan y hablan de ella pero pocos la conocen o siquiera se la han leído. Y siguiendo con la analogía religiosa, así como el practicante de una confesión se suele someter a los dictados de una autoridad para interpretar los dogmas, en nuestro sistema jurídico ese intérprete supremo constitucional es el Tribunal Constitucional. 
  Ahora bien, como se confía en que la Constitución sea norma más importante esta ha de fundamentar un sistema jurídico democrático y sentar unas bases aunque se trate de forma somera. Por ello, nuestra Constitución, como ocurre con la gran mayoría de cartas magnas, posee dos partes claramente diferenciadas o al menos, dos tipos de preceptos en ella: dogmáticos y orgánicos. Los preceptos orgánicos valga la redundancia organizan la estructura del Estado, disponen el funcionamiento de los órganos del Gobierno y la elaboración de las normas; los preceptos dogmáticos recogen los valores y principios de nuestro sistema jurídico, los que han de orientar las leyes, además de los derechos fundamentales.
  Supongo que en más de una ocasión, querido lector, habrá podido escuchar que en la Constitución española se "garantizan" el derecho a una vivienda digna y el derecho al trabajo, entre otros (o como se suele afirmar más habitualmente "con la constitución en la mano"). Pues puede olvidarse de ello porque es totalmente falso, al menos en el modo en que se pretende hacer ver, esgrimiendo la Constitución como arma arrojadiza contra los políticos que no garantizan dichos derechos. 
  Ya hablé en otra entrada sobre los distintos criterios interpretativos de las normas jurídicas que consideró Savigny. Las normas siempre han de interpretarse aunque su claridad sea aparente porque a la hora de aplicarse pueden suscitarse dudas. La interpretación no sólo radica en el texto literal de la ley. En general, una norma jurídica ha de actuar como un todo cohesionado y coherente de ahí que sus preceptos no estén aislados, sino que a la hora de ser interpretados y desplegar sus efectos estos han de ponerse en conexión los unos con los otros ya sea por remisión o para entender su significado. 
  En este sentido, el título primero (artículos 10 a 55) de la constitución está plagado de artículos de gran importancia entre los que se encuentran los "derechos fundamentales". Esta expresión se suele interpretar erróneamente ya que su extensión se aplica a normas que en puridad no deberían ser consideradas como tales. Los verdaderos derechos fundamentales se hallan en la sección primera del capítulo segundo del título primero, esto es, abarcando los artículos 15 a 29. Este núcleo de normas incluye derechos y libertades tan esenciales como el derecho a la vida, la dignidad, la propia imagen, la educación, la libertad ideológica, religiosa y de pensamiento, el derecho de reunión, asociación y sindicación, la libertad de residencia y deambulatoria, la tutela judicial efectiva, la reinserción a la que aspira el sistema penitenciario, la inviolabilidad del domicilio, etc. 
  Dada la importancia de estos derechos y libertades estos han de estar protegidos de forma especialmente sensible, de ahí que el artículo 53 que inicia el capítulo cuarto del título primero se disponga que los ciudadanos pueden pretender la tutela y restitución de dichos derechos ante los tribunales con procesos preferentes y sumarios siempre que estos se relacionen con los de la sección primera del capítulo segundo del título primero (además de los artículos 14 (igualdad ante la ley) y 30.2 (objeción de conciencia)). Esto significa que en caso de ser vulnerados, el ciudadano puede lograr la restitución de su derecho incluso llegando hasta el Tribunal Constitucional mediante la vía del recurso de amparo.
  Sin embargo, los artículos referentes al derecho a la vivienda y al trabajo (artículos 47 y 35 respectivamente) no están en esa franja de especial protección que se les otorga a los derechos fundamentales por el simple hecho de que no son tal cosa. En el caso del artículo 35 nos hallamos ante un derecho-deber y se incluye en la sección segunda del capítulo segundo del título primero (abarcando esta los artículos 30 a 38) que contiene los derechos y deberes de los españoles. Aunque su rúbrica remita a derecho estos no son fundamentales y por lo tanto no han de estar especialmente protegidos ya que los derechos fundamentales requieren de una mayor salvaguarda a tenor de la importancia básica para la convivencia que se les presupone. En lo relativo al artículo 47 este se incardina en el capítulo tercero del título primero (esto es, entre los artículos 39 a 52) que se refiere a los principios rectores de la política social y económica. 
  Se aprecia en este caso que son preceptos mucho más abstractos, espiritualistas, y los verbos que los integran denotan un menor rigor de exigencia: "se garantizará", "se velará", etc. Todo ello básicamente porque esta ristra de preceptos simplemente se consideran directrices que han de guiar la práctica política y tratan una variopinta sucesión de realidades a tener en cuenta de una forma u otra pero que afectan directamente al libre desarrollo de la personalidad de los ciudadanos (vivienda, medio ambiente, acceso a la cultura, integración de los disminuidos psíquicos y físicos...).  Dado el carácter de consenso que originó nuestra constitución esta parte de la misma debía ser abstracta para permitir en un futuro que distintos modos de legislar incardinados en diversos colores políticos pudiesen ser aceptados por la misma. 
  Son fines cuyo alcance puede ser logrado de maneras diversas de ahí que la constitución sea flexible o incluso oscura en su redacción ya que a la hora de su interpretación se prefiere que esta admita varias soluciones y así evitar que las normas choquen de pleno con ella ya que esto conllevaría la nulidad de las mismas y su expulsión del ordenamiento jurídico dado el principio de supremacía de la constitución. Se pretende así conservar las normas y evitar vacíos legales y confrontaciones jurídicas que conllevarían una enorme inseguridad inestabilidad tanto jurídica como política.
  El mismo conjunto de derechos fundamentales se ha ido trasladando a los Estatutos de autonomía que formalmente son leyes orgánicas pero que en esencia hacen una función cuasi-constitucional en las comunidades autónomas al recoger y desarrollar las competencias que la Constitución permite que las Comunidades Autónomas se adjudiquen. Sin embargo, el efecto es el mismo y es que aunque de manera grandilocuente se hable de derecho a la vivienda estas normas dentro del reparto competencial y el marco constitucional han de ser respetuosas con la carta magna con lo que no pueden darse más competencias de las que esta permite, de ahí que en esencia el derecho a la vivienda en los estatutos de autonomía sea de nuevo un principio rector y no un derecho fundamental exigible.
  En resumen, no existe derecho fundamental a una vivienda digna en términos jurídicos, para la constitución es un principio rector que no puede exigirse coactivamente en los tribunales y su logro depende de la manera en que el legislador actúe para lograrlo así como el marco político en que estas normas tendentes al mismo se desarrollen. Tampoco existe un derecho al trabajo, sino un derecho-deber que tampoco está tutelado por el Tribunal Constitucional ni es un derecho fundamental. "El derecho es tiempo y forma" suele decirse habitualmente, ya que no es sólo importante lo que se dice o cómo se dice sino dónde está situado dentro de la norma. Hay distintas partes, disposiciones o títulos de cada norma que tienen más vigor que otras o a las que se les da una mayor importancia o protección, con lo que la organización no sólo obedece a criterios organizativos sino que incide en la forma en qued ichas normas han de ser aplicadas e interpretadas.
  Por cierto, nuestra Constitución sólo tiene 169 artículos y su lectura, aun careciendo de conocimientos jurídicos es altamente recomendable para entender el funcionamiento de la vida política y la naturaleza de las normas, personalmente pienso que nunca está de más prestarle más atención a nuestra norma básica en otras ocasiones que no sean el 6 de diciembre. 

domingo, 17 de junio de 2012

Cómo cambian las convenciones sociales

  He venido observando estos días atras que dado que se acercan las fechas veraniegas en las que el gran cómputo de los mortales abandona las ciudades para huir a la costa en busca de los baños en el mar y la tranquilidad de ser acariciando por los rayos solares, están proliferando los anuncios de cremas solares y toda suerte de ungüentos que son los que utilizamos en mayor medida estas fechas. Esto no es nada nuevo, cada estación tiene su tendencia en la publicidad de una forma u otra: en invierno se anuncian medicamentos para los resfriados y juguetes para las fechas navideñas, por ejemplo. 
  Lo que me llama poderosamente la atención es que los publicistas estén empleando las más agresivas técnicas de persuasión para que los consumidores (y normalmente el sector femenino) se preocupen por autobroncearse. Ya saben, anuncian cremas con pigmentos, toallitas o tratamientos con caña de azúcar que les proporcionarán "un agradable tono de piel" que podrán lucir ¡el primer día de playa! Yo normalmente el primer día de playa estoy blanca cual merluza, mi tono de piel es así y no me importa reconocerlo, es más, estoy a gusto con él. Es enervante que se someta a tal presión a los consumidores veraniegos que deben estar perfectos desde el primer día, cuando la lógica impone que si nos exponemos a los primeros rayos de sol después de todo un año sin hacerlo o haciéndolo moderadamente nuestra piel no va a estar precisamente bronceada y si lo está, lo más seguro es que no sea de modo natural.  
  En cualquier caso, se hace patente que las convenciones sociales evolucionan y que el proceso no siempre es satisfactorio. En nuestro mundo actual han aparecido enfermedades nuevas que se desconocían y la que mejor casa con el presente tema es la "tanorexia", es decir, la tendencia a tomar el sol o rayos UVA para lograr un bronceado perfecto sin estar nunca satisfecho con el resultado obtenido pese a tener una piel lo bastante curtida por el sol, a veces incluso anaranjada. 
  Recuérdese que desde la antigüedad clásica la tendencia era bien distinta. En Grecia y Roma lo que las mujeres buscaban era un rostro níveo y refulgente, llegando a usar polvos de albayalde, el cual contiene plomo y cuyo uso en cantidades elevadas puede ser mortal dando lugar a una intoxicación. En la Edad Media las damas llegaban a ingerir escayola o porcelana para lograr el efecto, dada la intoxicación que sufrían con dicho acto la palidez se instalaba en su rostro. Todo ello venía dado por el hecho de que inspiraba una diferencia de clase social. Las personas de piel blanca e inmaculada no trabajaban por sus manos, no se exponían al sol faenando en el campo y eso los hacía distinguirse de los estamentos más bajos.
  Hoy en día, las tornas han cambiado. Quien no luce un moreno uniforme se expone a que le digan que presenta un aspecto enfermizo. Por otro lado, parece ser que estas personas gozan de un status más elevado al poder pasar los fines de semana en su casa de recreo junto al mar, o bien al poder costearse las sesiones de rayos UVA necesarias para ello.
  Por otro lado hay que hacer hincapié en el aumento de casos de melanoma, el sol, como todo en la vida, es beneficioso si no se abusa de él. Por todo ello es sumamente inconsciente e incluso temerario que se busque el bronceado a toda costa eludiendo la protección necesaria porque lo marcan los cánones estéticos. Nuestra piel es para toda la vida y eso es algo que las convenciones sociales no pueden modificar.

martes, 20 de marzo de 2012

Opus nº7: apocalipsis espiritual

A veces juego a entender la vida, pero siempre acabo perdiendo.
¿Y si ya no hubiese un mañana que esperar? ¿algo por lo que luchar? ¿una persona por la que no dejar de respirar?
¿Y si ya no hubiese caminos que transitar? ¿errores de que aprender? ¿un pecado por el que sucumbir?
Demasiadas palabras inútiles para expresar emociones que se desbordan, dispersas, salpicando el firmamento, ¿y si las lágrimas fuesen insuficientes? De la nada naces y, a veces, en la nada te disuelves. 
¿Y si el Tiempo dejase de juzgarnos? ¿Y si el Arte se quedase vacuo, sin perdurar en el Tiempo, sin sobrepasarlo? Mi espíritu se ha quedado mudo, desorientado, resignado, ¿y si ya no se pudiese avanzar sin retroceder? 
¿Y si no mereciese la pena herir el aire con mis quejas? En ocasiones la belleza del silencio está soterrada, cuando el silencio queda huérfano de significado la soledad ha vencido. 
¿Y si la Belleza no es más que una mentira que nos atrae a un destino fatal? ¿Y si el Destino sólo fuesen pretensiones ajenas, algo que no nos pertenece por no haberlo decidido? No dejes que nadie sueñe por ti si no buscas que las pesadillas te devoren.
¿Y si no pudieses cumplir expectativas ni propias ni ajenas? El peor enemigo reside en nuestro fuero interno en forma de dudas, demasiadas preguntas y pocas respuestas, pero las preguntas están ahí iluminándonos en la incertidumbre.
¿Y si ya no quedase nada?
A veces juego a entender la vida y abandono, por inercia, la partida.

martes, 6 de marzo de 2012

Desmontando mitos: Derecho y memoria

  Me resulta bastante enervante que quiénes observan la carrera judicial desde fuera emitan opiniones precipitadas que acostumbran a ser desacertadas. Es esa insolente bravuconada que a veces lleva a algunos a tratar de disimular su ingnorancia a cualquier precio en lugar de aceptarla humildemente y así tratar de adquirir nuevos conocimientos. En cualquier caso los prejuicios suelen ser osados y desafortunados en todos los casos.   
  No obstante, se suele decir que la carrera de Derecho simplemente consiste en memorizar o "empollar" dicho de manera coloquial. Nada más lejos de la realidad y, sinceramente, considero que dicha opinión generalizada acaba por desprestigiar el estudio del Derecho, cosa que como cualquier otra disciplina ha de tomarse seriamente. 
  Es cierto que la memoria en Derecho es importante pero no puede elevarse a pilar fundamental e inamovible, de lo contrario acabaríamos por llegar al absurdo de que el derecho no es ciencia ni disciplina científica, sino simplemente una serie de datos que deben ser recordados y mecánicamente aplicados, con lo que los juristas serían plenamente prescindibles ya que la tarea de resolución de las controversias jurídicas bien podría dejarse en manos de un algoritmo informático o de un ordenador. 
  Ya dijo Kirchmann aquello de que "tres palabras del legislador convierten en basura bibliotecas enteras". Eso es en parte cierto. Algunos profesores universitarios y juristas que adquirieron su formación durante el régimen franquista tuvieron que adaptar todos sus conocimientos al sistema constitucional implantado tras la transición, lo cual les exigió arduos períodos de estudio. 
  Sin embargo, los cambios legislativos en cierto modo suelen ser meramente formales y los principios jurídicos materiales, los celebérrimos principios generales del derecho permanecen. Son la base del ordenamiento y por tanto no pueden ser modificados sin implicar la ruptura total con el sistema anterior, ya que constituyen la esencia del mismo. Estos principios son, por ejemplo: la buena fe, la presunción de inocencia, el principio de intervención mínima del derecho penal, la equidad, la igualdad, etc. con lo cual puede verse la entidad y el peso que suponen dentro de nuestro actual ordenamiento democrático.
  De lo anterior se deduce que por ejemplo, un mero cambio formal en lo referente a una denominación, procedimiento o plazo puede ser tolerado e interiorizado con facilidad por el jurista quien ya dispone de una base suficiente de conocimientos que le permiten efrentarse a los avatares de la vida jurídica y reflexionar acerca de los cambios consustanciales al ordenamiento. 
  A quienes vayan a estudiar derecho debo decirles que cuando acaben sus estudios universitarios todo el derecho sustantivo estudiado estará derogado o bien modificado. Sin embargo, esto no debe suponer un motivo de desasosiego ya que es algo inevitable. El derecho debe tratar de adaptarse a las circunstancias sociales y por ello está en continua evolución, ya que su mecanismo de actualización es más lento que el frenético ritmo del mundo globalizado en que nos hallamos. 
  En consecuencia, los juristas deberán enfrentarse a un marco jurídico totalmente nuevo con la ayuda de unos principios que deben orientar la práctica jurídica en todo momento y que suponen la guía del profesional del derecho en un entorno a veces caótico y esquizofrénico. Además no debe olvidarse que el Derecho es una realidad omnicomprensiva que se nutre de otras tantas ciencias y disciplinas con lo que dichos principios deberán conectarse igualmente con esas disciplinas auxiliares.
  Por lo tanto, el derecho no depende exclusivamente de la memoria, nada puede hacerlo ya que el ejercicio memorístico sin otra actividad ulterior acaba por ser perjudicial al erradicar el pensamiento crítico por completo.

domingo, 4 de marzo de 2012

La piel áspera y la corza blanca

  Ya me dediqué a analizar el universo musical del grupo japonés ALI PROJECT lo que para mí representaba su música, su originalidad y sus apuestas un tanto arriesgadas y me prometí a mí misma que me dedicaría a analizar su universo literario, es decir, el contenido de sus letras. En ellas se aprecian elementos, recursos e imágenes que sugieren una cosmovisión muy particular. He aquí una de las letras que más me gustan porque cuenta una historia que me resulta atrayente y algo familiar, pese a que no sea una de sus canciones más conocidas o representativas. 

Érase una vez en un próspero país
En solitario, el príncipe marchó a cazar
Entró en el bosque prohibido y llevó sus pies al precipicio
Si se hubiese percatado de la luna la noche no habría caído
En aquel momento de vértigo
La figura dorada se aproximó
Los sublimes y altísimos cuernos
El único ciervo divino
Enfrentando la misteriosa luz como si él mismo hubiese perdido la juventud
Posicionó el arco y apuntó, doblando la cuerda con una flecha de acero
Yo no me arrepiento de mi vida
dijo el ciervo con voz argéntea
pero estoy protegiendo este bosque
y si muero todo serán zarzas
y tu ciudad quedará destruida
Apuñaló su corazón
rasgó su dorado cuello y su piel
y volvió a su próspero castillo
Varios años han pasado y el príncipe es ahora rey
la guerra está desgarrando el país debilitado
y las espinas cubren las paredes del castillo
la gente intercambia quejas
el amor y la felicidad han quedado tan distantes…
Tiempo atrás hasta había cosas para comer
ahora la gente sólo será saciada con hambre y sed
Él fue al bosque pero sólo halló árboles podridos, ni un brote…
La primavera se había secado y ni siquiera estaba presente la sombra de un animal
Sólo el viento soplaba y, exhausto, el príncipe se desvaneció
De repente, cuando alzó la mirada
vio a un joven y dorado cervatillo
Eres el enemigo de mi padre
resonó la misma voz que había oído un tiempo antes
pero tu país que se transformó en un cadáver
puede ser revitalizado de nuevo
sólo por ti y nadie más
Con estas eternas carne y sangre mías
quizá sea capaz de salvar a la gente de tu pueblo
Ofreceré mi vida
clamó el ciervo áureo con voz argéntea
y mientras el rey tenía lágrimas vertiéndose desde sus ojos
disparó una flecha hacia su suave pecho
confesando el crimen de aquel día con efusión
el contrito rey vivió en los colores prohibidos de la luz
Y continuó llevando las dos capas de piel áspera
hasta el día en que murió

  Se trata de la canción "Ara gawa"  traducido como "piel áspera" aunque hay quien lo traduce como "mi defecto". Ambos títulos son plenamente válidos para la historia que se aprecia en ella. Desde el momento en que pude escucharla y acceder a la letra la fuerza y la intensidad que desprendía me envolvió. Por otro lado no pude evitar relacionar la letra con la leyenda escrita por Bécquer y titulada "la corza blanca" aquella que tenía por protagonista a una bella joven llamada Costanza que se transformaba en una hermosa corza blanca que hacía las delicias de los cazadores y que tuvo un trágico destino. En la canción escrita por Arika Takarano el animal en cuestión no es una corza, sino un ciervo que, además es una criatura maravillosa, divina y de pelaje dorado. 
  Ese vínculo místico con las criaturas del reino animal ha sido una constante en todas las culturas al igual que ofrecerlos en sacrificio para obtener algún tipo de merced. Piénsese, por ejemplo, en el mito griego de Pasífae que se sintió atraída por un toro blanco y acabó engendrando con él al famoso Minotauro mediante la ayuda y el ingenio de Dédalo. No obstante, parece que tanto en la leyenda Becqueriana como en la letra de ALI PROJECT dichos animales están personificados y parecen representar una idea de paz, prosperidad, el verdadero equilibrio de la naturaleza que al ser alterado requiere un sacrificio y un sufrimiento para que las cosas vuelvan a su estado anterior.
  En este caso comprobamos que el príncipe asume su error, su pecado, quizá, al comprobar que el reino se marchita por su culpa. Por otro lado considero que el protagonista de la historia, como el de la leyenda de Bécquer actúa movido por la vanidad, por el anhelo de fama ante la belleza de un animal tan prodigioso y acaba sucumbiendo a sus propios intereses por encima de los posibles perjuicios que pueda ocasionar a su país y, cuando dispara comprueba que es demasiado tarde. Por ello, las últimas líneas nos revelan una existencia miserable del protagonista, que acaba disolviéndose, desapareciendo en los colores prohibidos de la luz estigmatizado por la piel áspera del ciervo áureo...

jueves, 1 de marzo de 2012

El matrimonio homosexual

  Llevamos esperando el pronunciamiento del Tribunal Constitucional sobre dicho asunto durante bastante tiempo. El hecho de la demora puede atribuirse sin duda al elevado número de recursos de amparo que recibe el órgano defensor de la constitución, en especial reclamando protección frente a una vulneración de la "tutela judicial efectiva". Me gustaría hacer un paréntesis en este punto que olvidé incluir en un artículo anterior (cosas de la efusividad a la hora de escribir). La tutela judicial efectiva no implica que se deba dictar una resolución acorde a las pretensiones subjetivas de cada parte (de lo contrario la parte perjudicada siempre podría alegar esta vulneración), sino, simplemente que la resolución emitida (sentencia, auto, providencia, etc.) esté justificada jurídicamente y que se pronuncie sobre el caso concreto sin excederse de los límites que las partes han planteado en sus fundamentos de hecho. Es evidente que la práctica habitual de agotar todas las instancias nacionales (e incluso supranacionales) termina por colapsar el sistema, lo cual se ve reflejado en el Constitucional, que, además, debe pronunciarse sobre las cuestiones de inconstitucionalidad, recursos de inconstitucionalidad, cuestiones de competencia y sobre sus propias normas de gobierno interno y gestión.
  En esencia el derecho al matrimonio (art. 32 de la Constitución) pese a ser un derecho fundamental debe ser desarrollado por ley, es un derecho de configuración legal por lo que su protección no es tan estricta como los comprendidos entre los arts. 15-29 y por tanto no es posible acudir ante el constitucional, por ejemplo, intermponiendo un recurso de amparo para defenderlo de una posible vulneración, en parte porque su desarrollo y ejercicio es plenamente voluntario al contrario de lo que sucede con otros derechos. 
  En cualquier caso, en mi humilde opinión la regulación del matrimonio homosexual es plenamente constitucional ya que los términos del art. 32 son los siguientes: "el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica." No hay que olvidar que nuestro texto constitucional es fruto de un consenso necesario en una época política compleja como la transición, de ahí que pretenda obrar como un marco normativo fundamental en el que puedan desarrollarse distintas políticas diversas, con lo que en muchos sentidos puede llegar a ser algo ambiguo. Y, aunque el precepto resultase claro, toda norma debe ser interpretada para aplicarse con exactitud al supuesto de hecho y así comprobar que efectivamente regula dicha situación y puede desplegar efectos jurídicos.
  Es lo que sucede en concreto con este precepto. Por tanto, la solución que acabe resolviendo el constitucional dependerá en esencia de los criterios interpretativos que aplique a la letra de la ley. Básicamente, el jurista alemán Savigny fundador de la escuela histórica del Derecho dispuso una serie de criterios rectores que debían dirigir la interpretación de normas y que debían ser aplicados en general aunque de distinta manera:
-El criterio gramatical o lógico que establece que las normas se interpretarán según el sentido de sus palabras (la letra de la ley) evitando así que se tergiverse su contenido.
-El criterio sistemático que dispone que para interpretar una norma es preciso ponerla en conexión con el resto de normas que la rodean o que se relacionan con ella.
-El criterio histórico que toma en cuenta los antecedentes de la norma.
-El criterio teleológico que se relaciona con el contexto y la realidad social en que dicha norma va a ser aplicada.
  Del primer criterio deducimos que podemos entender que el artículo se refiere a la capacidad del hombre y la mujer para contraer matrimonio tanto entre sí como con personas de su mismo sexo. En el criterio sistemático hemos de atender a la igualdad ante la ley dispuesta por la constitución (art. 14) y la prohibición de discriminación por diversas razones (entre ellas por razón de sexo). En el criterio histórico es obvio o al menos claro que la norma no fue promulgada con el sentido que actualmente se le está dando. Sin embargo, el criterio teleológico nos lleva a respetar una aplicación acorde a las circunstancias actuales con lo que que debería entenderse que la actividad legislativa actual es plenamente constitucional.
  En cualquier caso, el Constitucional en general es propenso a respetar la actividad del legislador, y, en caso de corregir su actuación tratará de hacerlo de manera más suave de modo que la derogación y expulsión de la norma del ordenamiento jurídico es el último recurso (en tanto que actúa como legislador negativo, pero no como positivo, es decir no puede crear normas). Así, una de las tácticas empleada por el supremo intérprete constitucional es la emisión de una sentencia interpretativa en la que dispone la única y posible interpretación de la norma, la única que es acorde a la constitución de modo que la norma sigue en vigor aunque sólo puede ser interpretada de una manera constitucional, con lo que se evita así un conflicto entre el legislador y el Constitucional y un consecuente vacío jurídico que podría dar lugar a lagunas jurídicas y efectos no deseables. 
  Es preciso destacar que en el caso del control de constitucionalidad español hay elementos propios del sistema europeo y del estadounidense. En el caso español, como el estadounidense, si una norma es expulsada del ordenamiento será inconstitucional ex tunc (desde entonces) y, por tanto, todos sus efectos anteriores quedarán deshechos, lo cual aplicado al caso que nos ocupa puede generar situaciones sumamente complejas.
  ¿Cómo puede o debe solucionarse este problema? Si se trata de un mero conflicto lingüístico o de denominación es claro que podría determinarse otro nombre para la unión, pero también es preciso atender al hecho de que el cambio de denominación no puede ser un pretexto para modificar el contenido esencial del derecho. Reconducir, por ejemplo, el matrimonio homosexual a las llamadas "parejas de hecho" crearía una situación injusta y discriminatoria, máxime cuando la regulación de la materia en contra de lo que sería procedente no corre a cargo de una ley estatal, sino de las diversas leyes autonómicas que fragmentan el contenido del mismo creando incluso un trato más desigual. Por su parte, en Francia existe un contrato por el que se puede acordar la vida en común compartiendo gastos y obligaciones aplicándose a parejas de distinto o el mismo sexo que no quieren recurrir al matrimonio, e incluso se suscribe entre personas que inician una convivencia sin mediar relación afectiva. Por otro lado, hace unos meses causó gran revuelo el hecho de que el Gobierno mexicano propusiese la creación de contratos matrimoniales renovables cada 6 meses.
  Con ello sólo pretendo resaltar el hecho de que el compromiso y el amor siempre existen por mucho que difieran las coberturas jurídicas prestadas, aunque, claro está, el instumento del derecho está presente siempre para facilitar la vida y por ello su acceso y su empleo debe hacerse de la manera más adecuada y precisa posible.

martes, 28 de febrero de 2012

Tiempo


El tiempo pasa, inexorable, inexpugnable, en cada grano de arena, en cada gota de agua que colma la clepsidra... y a su paso todo cambia y se transforma, es el milagro del tiempo que logra que nada permanezca estático y aunque el cambio sea a veces drástico e incomprensible permite que avance la vida. En ocasiones nos quedamos quietos en una espiral de acontecimientos que no podemos controlar, observando con impotencia cómo todo se modifica o destruye, pero entonces descubrimos que el tiempo es el mejor maestro y que su paso aunque devastador se convierte en determinados momentos en el único consuelo existente. El tiempo nos hace aprender, madurar, equivocarnos y construir nuestro camino. Decía el filósofo griego y presocrático Anaximandro que el tiempo es un juez universal que reordena el universo. Este es un alivio que personalmente agradezco ante el poder del tiempo que nos consume, ante los anhelos de inmortalidad y las ansias de eternidad del ser humano. Es el tiempo el que logra que la verdad aparezca con vigor y el que obra con una suerte de justicia poética devolviendo todo a su cauce, logrando que la mentira y la injusticia no permanezcan vivas más lapso del necesario. Por ello, ante lo inevitable sólo podremos tratar de disfrutar y de enriquecernos con el paso avasallador y necesario de este Leviatán. 

P.D. 2 años ya escribiendo en este blog, espero que sean muchos más, gracias por animarme y por estar ahí.

domingo, 19 de febrero de 2012

Talento desperdiciado

Una frase bastante ilustrativa de Beethoven decía que "el genio se compone de 2% de talento y 98% de perseverante aplicación". Es bastante cierto que si el talento no se cultiva y alimenta se acaba perdiendo o desperdiciando. Últimamente vengo comprobando que los proyectos que emprendo no acaban bien y esto me hace desilusionarme bastante hasta el punto de sentirme inútil, en especial en lo que al teatro se refiere, pues a pesar de poner todo mi empeño contemplo como por irresponsabilidad o circustancias sobrevenidas los componentes del grupo se van desentendiendo y todo queda en una mera promesa incumplida. Está claro que resultaría muy engreído por mi parte hablar de que tengo talento y que no lo cultivo por pereza, simplemente en mi opinión hemos venido a esta vida para entregarnos a El Arte. Esa era la opinión de Baudelaire que yo personalmente comparto. Ante el Hastío (spleen) de la vida, la inevitable venida de la muerte había que llenar la vida pasajera con algo que la hiciese satisfactoria, algo por lo que mereciese la pena ser vivida. Baudelaire hablaba entonces de la Belleza, del Arte como medios para escapar de la anodina realidad. Lo cierto es que hagamos lo que hagamos apenas será una mónada en el universo, pero esto en lugar de desanimarnos debería incluso alentarnos incluso más para perfeccionar con más tesón incluso esa mónada que vamos construyendo con nuestra vida. Por ello algunos cantan, tocan algún instumento, otros componen o escriben letras, hay quienes pintan o fotografían. En resumen, de una forma u otra siempre estamos tratando de darle algo de contenido artístico a nuestra existencia porque no queremos desaparecer en la bruma del olvido, pasar desapercibidos, por pura vanidad o incluso con objeto de aparecer como virtuosos a los ojos de los demás, o para sentirnos realizados con nosotros mismos. Esta es al menos mi visión, tengo que buscar evadirme escribiendo o actuando porque de otra manera me siento inútil como si mi paso por este mundo careciese de valor. He visto esta actitud en muchas otras personas y considero que quienes la presentan poseen una especial sensibilidad que les lleva a detenerse en todos los detalles que el mundo nos ofrece para empaparse de ellos y que así fluyan y se interrelacionen estimulando su creatividad. Sin más agradecerle a algunos usuarios de Twitter por los que he podido recordar que la frase del encabezamiento fue pronunciada por Beethoven, en especial a Héctor M. quien considero que encaja con el modelo de persona a la que me refiero en el presente artículo. Recomiendo encarecidamente visitar su blog: http://hectorstravinsky.blogspot.com

Exceso de confianza

Hay un dicho que derrocha gran sabiduría popular y reza "cría fama y échate a dormir". Antes solía interpretarlo de modo que la fama puede ser negativa, pero también puede ser perjudicial en el sentido del refrán si dicha fama si es positiva. Cuando alguien aparece a ojos de los demás como una persona digna de confianza y crédito a veces esta fama tan positiva puede serle perjudicial, y es que puede llegar a convertirlo en consejero y salvador de los demás y aunque en determinados momentos esto pueda resultar un verdadero halago a la larga puede representar una condena. Depender en exceso de otra persona es perjudicial, ya que se trasvasa toda la confianza en uno mismo a otra persona diferente, es decir, una traición a uno mismo y su valía. Por otro lado también se corre el riesgo de convertirse en un mero instrumento a ojos de los demás, de modo que el valor se cifra en los favores adecuadamente prestados, sin que se reciba contraprestación (nunca pedida pero quizá siempre esperada) o siquiera agradecimiento. Esto es sumamente frustrante porque uno comprueba claramente cómo golpea la hipocresía, que en mi opinión es una de las grandes lacras de la sociedad actual, porque mediante ella se puede dar entrada a todos los males imaginables. ¿Cuántos "te debo una" han quedado en agua de borrajas? Así que, si vas a confiar en mí me sentiré muy halagada, pero antes piensa si lo vas a hacer sinceramente o si tal exceso de confianza puede llegar serte perjudicial.

sábado, 11 de febrero de 2012

La sociedad y la justicia

  Quejarse de la justicia española parece haberse convertido en un deporte nacional. Es cierto que nuestro sistema judicial está anquilosado pero también es cierto que no depende en exclusiva de la acción de los jueces, quienes han accedido a la carrera judicial por procedimientos mediante los que acreditan sus conocimientos y que se limitan a aplicar e interpretar en unos términos restringidos la ley que emana del Parlamento. 
  La visión de justicia que se plasma en la ley es plenamente variable, ya que de una forma u otra la sociedad en sus exigencias y desarrollo se anticipa al lento proceso legislativo, por ello se trata de una justicia imperfecta que el juez en el ejercicio de su función jurisdiccional no puede alterar ya que de lo contrario contravendría el delicado sistema de separación de poderes (que en España es formal pero no material). La justicia es un valor deseado por la sociedad y al parecer las leyes no son el instrumento más adecuado para alcanzarla, pero de momento, es el mejor y único medio civilizado que tenemos para poder lograr aproximarnos a ella. Las leyes deben estar por encima de nosotros, como individuos miembros de la sociedad, y aspirar a ser más óptimas que sus creadores, dentro de lo posible. 
  Por ello, simplemente me siento horrorizada cuando en un arrebato visceral y ante casos mediáticos y de gran expectación la sociedad parece clamar como única solución la implantación de la pena capital. Superamos esa etapa de la historia en su momento y retroceder a ella sería absurdo. De hecho en EEUU muchos Estados la han suprimido debido a la enorme cantidad de errores judiciales observados en su aplicación (errores irreparables, al contrario que ocurre con la pena de prisión que, aunque de manera imperfecta, se traducen en una compensación económica). 
  Además, según nuestra norma fundamental, dicha pena sería inconstitucional al impedir la reinserción del delincuente. El actual proyecto de reforma que pretende imponer la "prisión ilimitada revisable" suscita las mismas sombras de inconstitucionalidad. Esto sucede porque nuestra carta magna apuesta por la dignidad humana y la rehabilitación de los penados. De una forma u otra, todos somos potenciales delincuentes y podemos vernos inmersos en contextos de criminalidad casi incluso de forma fortuita. De ahí que los sistemas judiciales modernos cifren sus actuaciones en términos de inocencia y no de culpabilidad (no se olvide que el principio rector es la presunción de inocencia). Todo ello se relaciona con la dureza del Derecho penal, que debido a su efecto de privación de libertad y de afectación de los derechos fundamentales debe emplearse de manera restringida (principio de intervención mínima) dado su condición de "ultima ratio". 
  Se ha generado la detestable práctica de convertir los crímenes más execrables en verdaderos teatros mediáticos con los que se pone seriamente en peligro la independencia judicial. Los medios de comunicación han encontrado un filón de audiencia con dicho método en el que se presenta una visión tergiversada de la realidad en la que los personajes son planos y plenamente predecibles. Sin embargo, si se me permite acudir a la expresión "ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos". Es preciso adoptar una posición crítica y tratar de contrastar para no caer en el error de prejuzgar de manera temeraria, ya que sólo al juez le compete esta tarea. 
  Por otro lado, al parecer la población sólo clama ante las "injusticias" que subjetivamente considera dañinas o perjudiciales para sí. Existen infinidad de casos que quedan en el anonimato o en el olvido porque no han logrado situarse en el primer plano que los medios otorgan a través de un criterio sumamente discutible. Cuando la injusticia parece sacudir a determinadas personalidades poderosas se contempla con satisfacción y cierto alivio, lo que obviamente me hace preguntarme por el rasero empleado para ello. La justicia existente, con sus fallos y posibilidades de ser mejorada, es, o debería ser la misma para todos. 
  He aquí mi opinión, no pretendo ser demagoga ni hacer gala de una verdad universal de la que carezco (por inexistente) simplemente trato de aplicar mis exiguos conocimientos jurídicos a la realidad.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Opus nº6: "Everlasting doubts"

We are born from darkness (in utero)
And darkness is our destiny (sit tibi terra levis)

Is light the way between darkness?
Let all those rainy needles fly
They will fall to make me..
The shadow of desire
I´ll become

Hot arrows are raining
I must dance within the war
A mischievous doll made of porcelain will be awaken
The future lies in the cold whispers of love
You are here to synchronize my gears
to make my heart beat
after all you created me, born from the careless tears

I am here to freeze the spring
to make you feel the painful pride
after all I was meant to find the sense of life, hidden in the dying sun...

Antígona es la tragedia, Sófocles el trágico

En abril de este año tuve la oportunidad de asistir a una representación de Antígona en las ruinas romanas de Itálica. El espíritu clásico flotaba en el ambiente pese a que la representación no se realizó en el teatro, sino en un escenario portátil situado en las propias ruinas. Antígona siempre ha sido mi obra teatral de referencia, la tragedia más perfecta en la que el equilibrio dramático se mantiene a lo largo de toda su trama culminando en la catarsis final. La protagonista es un personaje estereotipo que simboliza la juventud, la lucha contra lo establecido, el inconformismo, y pese a ello posee una personalidad arrolladora que controla toda la obra pese a no encontrarse presente, es decir, domina la acción incluso in absentia. Sólo Sófocles podría haber introducido tales innovaciones y haber hecho gala de un control de los elementos dramáticos tan preciso. Llama bastante la atención el extenso prólogo que Sófocles realiza y que concreta la acción y la trama, sin él la obra perdería parte de su sentido, ya que, además, enlaza con el trágico destino anterior de Edipo, padre de Antígona e Ismene. Además, cabe señalar la hermosa historia de amor entre Hemón (hijo del tirano Creonte) y la propia Antígona. El amor tiene dedicado un himeneo, un epitalamio hermosísimo en el que Antígona se lamenta al ser enviada a una tumba en vida. Ese amor es el que llevará a Hemón a despertar de su letargo y a posicionarse a favor de Antígona, contagiándose de su carácter rebelde e incisivo. La obra tiene numerosas interpretaciones y una de ellas es la lucha entre derecho natural (como ley innata y superior a los hombres) y derecho positivo (leyes impuestas por los gobernantes). Ambas son realidades en permanente enfrentamiento en la filosofía jurídica de todos los tiempos, pero lo que Sófocles pretende es establecer un límite nítido de modo que allí donde el derecho natural impera el derecho positivo no puede tratar de ocupar su sitio. Todo ello se puede basar en cuestiones morales y elevadas como las que no presenta la tragedia, dar sepultura a los difuntos es algo plenamente importante en todas las culturas y va acompañado de ritos bastante específicos, pero en la griega dicho ritual intensifica su importancia y significado (al igual que en la egipcia) recuérdese por ejemplo el episodio de la guerra de Troya con el cuerpo de Héctor. Sin embargo, en términos menos trascendentales el derecho positivo simplemente no puede (o no debe) tratar de regular todos los aspectos de la vida en sociedad, hay determinados asuntos, en especial del derecho privado que deben quedar bajo la libertad de los particulares (autonomía de la voluntad) frente a las cuestiones de derecho público que disciplinan la convivencia. De ahí que el cumplimiento en el derecho privado se diluya en ciertos términos y sea menos férreo, de lo contrario nos encontraríamos en un Estado Hegeliano en que el ciudadano es un simple medio para la subsistencia de éste y que debe ser sacrificado cuando sea precise para lograr que este se mantenga. No obstante la lectura o interpretación que se haga de la obra se trata de una joya literaria que es lectura obligada como clásico, en especial para los juristas (en formación o no).

sábado, 29 de octubre de 2011

Fans, denominaciones, grupos y personalidad

El fenómeno fan siempre ha existido. Es muy significativo, por ejemplo que a raíz de la publicación de Las penas del joven Werther en 1774 se incrementasen los suicidios a la hora de imitar al protagonista (de ahí que la Iglesia condenase y prohibiese el libro) y surgiese toda una mercadotecnia que trataba de aprovechar el "boom" que había supuesto la novela y su autor entre los jóvenes. A partir de entonces es cierto que este fenómeno ha evolucionado de una forma significativa expandiéndose considerablemente. No obstante, parece bastante claro que esta práctica ha degenerado en los últimos años.
 El movimiento de los fans se acerca peligrosamente a la cultura de masas y a la manipulación social. Los fans se han entregado por completo a sus ídolos: los siguen en las redes sociales, esperan ansiosos sus videoclips, discos, etc. no dudan en pasar horas y horas guardando cola para adquirir las entradas a sus conciertos o estrenos y para poder lograr la primera fila (a veces incluso sacrificando jornadas laborales o de clases con la aquiescencia o no oposición de sus progenitores). Estas son prácticas habituales y poco reprochables si tenemos en cuenta en que dicha conducta se suele producir en la explosión de la adolescencia, aunque son preocupantes cuando empiezan a denotar cierta inmadurez. 
Por otra parte, llama poderosamente la atención el hecho de que los fans busquen con encarecimiento la creación de un grupo cerrado, selecto, organizado como si de una enorme familia se tratara y con una denominación concreta; un grupo de dimensiones a veces colosales en el que se comparten gustos, deseos, opiniones, comportamientos, lenguaje, estética... es decir, es como si el efecto Pigmalión lo abarcase en su conjunto y la influencia del ídolo los absorbiese por completo. 
Los fans conocen a la perfección la vida y milagros de su ídolo, a veces hasta límites enfermizos en los que sacrifican conocimientos útiles o visiones de la actualidad para entregarse al análisis en profundidad de dicho ídolo que es el centro de su universo. Hay fans que saben el nombre completo y la fecha de nacimiento de dicho artista y sin embargo desconocen las señas de un familiar tan cercano como su abuela; sí, esos fans viven en una realidad alternativa. Esto supone un riesgo considerable ya que pierden la capacidad crítica con respecto a los actos, dichos, hechos, opiniones etc. veritdos por su ídolo, con lo cual, se crea una idiosincracia concreta que erosiona y tergiversa la cosmovisión de un gran sector de la población mundial (la globalización ha dotado de proporciones inimaginables a este fenómeno). 
Por tanto, creo que el reto con el que se ha de enfrentar el fenómeno fan en la actualidad es con la capacidad de tomar distancia del grupo surgido en torno del ídolo para poder labrar opiniones propias. Es claro que no es conveniente generalizar y que todo esto está sujeto a circunstancias concomitantes bastantes relativas, pero no hemos de negar que la pertenencia a un grupo es buscada a veces por los individuos para sentirse comprendidos, arropados o protegidos de ahí que se deban analizar las causas que llevan a un fan a dedicar su vida al ídolo ya que pueden dejar al descubierto carencias harto significativas. 
Obviamente también soy fan de determinadas personas: cantantes, actores, escritores, etc. pero nada de ello me impide opinar por mí misma, así que por ejemplo no defendería a capa y espada a mi ídolo si fuese acusado presuntamente de algún delito, es cierto que debe prevalecer la presunción de inocencia, pero la cautela es esencial en estos temas tan delicados y complejos.

viernes, 23 de septiembre de 2011

El poder de los escritorios

Etimológicamente es eso lo que significa la palabra burocracia, -cracia proviene del griego arjé (poder) y buró es la adaptación al español de la palabra francesa bureau que significa escritorio u oficina. Por tanto es un término con tintes humorísticos que solemos emplear de manera despectiva. La burocracia es un maremágnum de papeleo en el que acabamos naufragando y cuyas reglas no terminamos de entender. En ese estado de cosas es muy comprensible que los funcionarios arrastren con una pésima fama que, por otra parte, parecen haberse granjeado con gran esfuerzo. Los funcionarios que nos desesperan con la burocracia son aquellos que no tienen un rango elevado, que esperan sentados delante de un escritorio o mostrador (buró) donde atienden a los usuarios sin parsimonia pero con palabrería, de manera que aunque uno vaya dos días seguidos terminará pidiendo cita para cuándo exista un hueco libre en su "apretada" agenda con el fin de poder realizar el trámite deseado y no marcharse de vacio. Y yo me pregunto ¿a qué se debe esta prepotencia, esta supravaloración del tiempo de los propios funcionarios en detrimento del tiempo de los usuarios que al fin y al cabo deben ser atendidos por aquellos? Larra nos hablaba en su artículo "Vuelva usted mañana" de las posibles causas de la burocracia y la negatividad que esta arroja sobre la visión que se pretende proyectar de nuestro país en el extranjero. El escritor madrileño atribuía la lentitud burocrática a la pereza, que según él era la "única intriga". La pereza es uno de los pecados capitales y la madre de todos los vicios a la que hay que respetar por dicho motivo, precisamente, según reza una frase popular. Y me vuelvo a interrogar ¿no será que la pereza se asocia con algo más? Hay algo en el ser humano, egoísta y malvado por naturaleza (nunca estuve de acuerdo con Rousseau) que lo hace ansiar el poder, aunque sea el que le proporciona un escritorio y un puesto en una oficina de atención al público. Por tanto, cuando el poder se alía con la pereza, quien lo ostenta lo emplea para servirla, de modo que su jornada y sus procedimientos se amoldan a sus necesidades antes que a las del resto de los ciudadanos, ya que se creen en posesión del poder, cuando dicho poder emana de los propios ciudadanos, quienes con sus impuestos cubren su salario. Mientras la burocracia de este tipo se retroalimente y esté consentida por los gobernantes, ningún país podrá avanzar.

Mi opinión sobre el plan Bolonia


El objetivo del plan Bolonia es ambicioso y necesario si se pretende lograr que Europa adquiera fuerza como entidad político-cultural. No obstante, en algunas materias dicho proceso de unificación es más sencillo y puede dar lugar a unos resultados más óptimos. En el caso del “Grado en Derecho” nos encontramos con que la disciplina sobre la que se asientan los estudios varía a lo largo de los distintos miembros de la Unión Europea.
  En Europa conviven distintos sistemas jurídicos que difieren en muchos aspectos de manera radical y cuyas discrepancias afectan a todas las ramas jurídicas. Es cierto que existen muchos puntos  comunes ya que los países miembros de la Unión Europea comparten los valores democráticos, lo cual es algo que el Derecho Constitucional Común Europeo ya señaló y que proporciona un marco amplio de actuación dentro de las políticas comunes. El plan Bolonia ha de explotar dicha convergencia si no desea verse frenado por las desavenencias que pueden conducir a objetivos contradictorios o contraproducentes.
   En consecuencia es necesario un esfuerzo mucho mayor por parte de los Estados europeos con el fin de lograr una integración plena en un mundo globalizado y dicho esfuerzo ha de revertir en la formación de juristas y profesionales que sepan enfrentarse a los problemas a escala internacional, ya que el derecho debe evolucionar al compás de la sociedad, algo bastante complejo en un mundo donde los procesos humanos se suceden de manera vertiginosa.
  Por tanto, el derecho comunitario debe plantearse dar un paso más y si bien es cierto que se han producido notorios avances como la carta europea de derechos humanos sería conveniente plantearse la posibilidad de crear un código civil europeo aprovechando la herencia que el derecho romano dejó a lo largo del viejo continente y que ha sido respetada por la gran mayoría de Estados. También debería alcanzarse consenso en el método de acceso de profesionales al cargo de juez, ya que por ejemplo, en el caso español se centra casi mayoritariamente en el  aprendizaje memorístico (que por otra parte ya se proporcionó en la etapa universitaria) sin atender a otros aspectos importantes como la calidad humana, ética o la experiencia. De esta manera el estudio del “Grado en Derecho” que plantea el plan Bolonia se facilitaría.
  Por otra parte, el método docente que Bolonia busca implantar es mucho más equilibrado y novedoso ya que se diferencia en gran medida del clásico sistema de las “clases magistrales”. Se pretende así que el alumno gestione su formación de manera más independiente, investigue y pueda así suplir posibles carencias.
  Es cierto que la independencia del alumno aumenta pero ello debería verse reforzado con un seguimiento más personalizado por parte del profesorado, con tutorías que no importunen horas lectivas, es decir, sería recomendable que las tutorías de los alumnos que acuden a clase por las mañanas tuviesen lugar por la tarde y viceversa. En dicho caso, a la hora de respetar la independencia y las propias decisiones del alumno debería otorgarse la posibilidad de escoger entre formación presencial y no presencial, o al menos, no realizar un control exhaustivo de la asistencia que repercutiese de manera negativa en el estudiantado. Sin embargo, esto no puede lograrse si los grupos continúan siendo tan numerosos, ya que de este modo el profesor opta por otra metodología que en ocasiones desequilibra la balanza y termina por sobrecargar al alumno.
   El plan Bolonia también se interesa por la formación práctica del alumnado, algo que en Derecho es especialmente importante, ya que al finalizar la formación constituirá un bagaje de experiencia que será útil a la hora de acceder al mercado laboral. Por el contrario, no es posible realizar una formación práctica de calidad en un grupo demasiado numeroso, que imposibilita, por ejemplo, acudir a vistas, visitar juzgados, etc. a todo ello se suma la necesidad de cumplir con un temario en ocasiones demasiado extenso en un espacio de tiempo reducido, con lo que quizá algunas asignaturas cuatrimestrales deberían convertirse en anuales para de este modo, sentar las bases de una manera más precisa.
  En cualquier caso, es preciso tener claro que la formación de los juristas es de vital importancia para el futuro ya que serán dichos profesionales quienes ejerzan uno de los poderes del Estado. Con lo cual, facilitar el intercambio cultural entre universidades y sistemas, dotando de este modo de un conjunto de posibilidades más amplio redundará en beneficio de Europa como ente político-jurídico.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Experimentos, consejos y osadías

A mi entender todo arte precisa de cierta dosis de empatía. No es la empatía positiva ni externa o extrovertida, recuérdese que algunos artistas no han sido recordados precisamente por su bondad. Es quizá una empatía interna que hace que los artistas se exploren a sí mismos en profundidad. Todo arte nace del sentimiento y este se encuentra en primera instancia en el fuero interno de los propios creadores. Un actor o un escritor han de conocer a sus personajes casi como a ellos mismos si quieren dotarlos de vida y realismo. Es cierto que todo actor o escritor inevitablemente pone algo de sí mismo en los personajes que crea, sin embargo, ha de encontrar el límite preciso. Cuando se crea a un personaje hay que concebirlo como una instancia independiente a su creador de lo contrario se corre el riesgo de repetir, estancarse, construir distintas identidades que no son más que diversas facetas del propio autor. Por ello entiendo que hay un gran paralelismo entre los escritores y los autores ya que ambas actividades buscan contar historias mediante personajes ya sean ficticios o reales. No obstante, todo personaje "real" también tiene algo de ficticio, detalles novelados o pinceladas que su creador le aporta a la hora de interpretarlo o recrearlo. Recuerdo que en una ocasión en la presentación de Instrucciones para salvar el mundo de Rosa Montero la autora declaraba que conocía hasta tal punto a los personajes que podría responder cualquier cuestión acerca de ellos. A la hora de crear personajes es vital cuidar los detalles (apariencia, personalidad y aspectos aparentemente nimios como si se muerde las uñas o no). Al fin y al cabo esto no difiere en absoluto del método Stanislavsky en el que el actor llega a conocer al personaje tan en profundidad que se fusiona con él. Por ello, mi recomendación y punto de vista para lograr dar mayor autonomía y veracidad a los personajes es que cada día tratemos de transformarnos en ellos durante un tiempo aunque sea escaso. Durante ese período es preciso tratar de pensar como él, reflexionar acerca de cómo se encontraría en nuestra situación y si fuese posible escribir un poco de ese ejercicio mental, no importa que sea breve. Se logran excelentes resultados y estos pueden ser muy útiles.

sábado, 27 de agosto de 2011

Opus nº 5: "Knight´s Requiem"

Who shall wake up your dreams?
Maybe you shall find a princess to save
Trapped in a cold jail...
Don´t let that castle be a tomb for your soul!


Buried in the sand it´s that sluggish sword
Lost memory of that golden age
When your horse crossed this stiff field
When your hand cut the wind...
Make it shine again!


Your shield shows you have somethig to protect
Something to fight for...
You can kill that huge dragon without feeling guilty
Since it´s the black king of your nightmares


Suffering is not your best choice 
Not even the last opportunity
However, it´s easier...


Easier than trying to escape
Easier than figthing back
Easier than breaking the chains
Easier than whispering your wishes...


Breath. Shout. Live. 
For all this I´ll be your fairy. 
With my ravishing spell of light darkness will fade away


Your soft smile told me it wasn´t enough
I couldn´t make you rely on yourself
Trust me at least please!


Being born didn´t brought you happinness 
Hence life seemed a garden of thorns 
Now that you feel powerful with that sword in your hand
Is ending easier?


Easier than trying to escape
Easier than fighting back 
Easier than breaking the chains
Easier than whispering your wishes....


The battlefield is inside your mind


Buried in your chest it´s that sluggish sword
Sad memory of that  mad age
When your words created an unfinished anthem
When your tears increased the heavy rain


My ravishing spell of light reflected in your glassy eyes
Goodbye. Good luck.
Requiescat in pace, young Knight!

jueves, 25 de agosto de 2011

La Humanidad, el ingenio y las necesidades: lenguaje, Arte y comunicación

Durante mis frugales vacaciones en la costa he estado cavilando acerca de lo que debería escribir y he tratado de relacionar ideas inconexas, ya que considero que en ocasiones es preciso poner orden en la maraña caótica que la vida se empeña en presentarnos.
Entonces me topé con algo de arte y con el nushu. El nushu es un modo de escritura chino que originariamente era empleado por las mujeres, ya que les estaba prohibido el aprendizaje de "la escritura de hombres" de esta manera inventaron un idioma silábico (al contrario de la escritura tradicional china en la que cada caracter representa un concepto). Las mujeres chinas transmitieron de madres a hijas este idioma que permaneció oculto en objetos convencionales como vasijas, alfombras o marcos en los que plasmaban escritos con los que clamaban contra la sociedad feudal china y ofrecían enseñanzas para las mujeres casaderas, entre otras cosas. De este modo las féminas chinas compartían un lenguaje, un código secreto que pasó desapercibido durante miles de años y que supuso una silente y dulce oposición a los rígidos cánones establecidos. También me encontré con "el lenguaje del abanico" esa serie de gestos que las damas de los siglos XVI en adelante realizaban con la intención de comunicarse con posibles pretendientes en una sociedad que entendía de manera diferente (e igualmente rígida) el amor y los encuentros entre hombres y mujeres. No obstante dominar este lenguaje era todo un arte ya que si se consultan distintas fuentes se puede llegar a resultados contradictorios.
Lenguaje, comunicación y arte. En cierto modo están muy relacionados. Poco sabemos del origen del lenguaje, en su momento debió ser simple, rudimentario, elemental con el objeto de comunicar informaciones vitales para la supervivencia como la presencia de alimento o peligro. Con el tiempo se hizo complejo de acuerdo con la propia evolución humana. No obstante el lenguaje es la base de nuestra estructura mental, de nuestra idiosincracia aunque en el fondo se trate de construcciones abstractas e incluso poco precisas. La realidad y el lenguaje se influyen y condicionan de manera recíproca. Recuerdo que un famoso cómico reflexionaba en uno de sus monólogos sobre si la palabra "naranja" había designado en primer lugar a la fruta o a la variedad cromática. Es ciertamente un dilema que puede ser enfrentado desde distintos puntos de vista. El arte, al fin y al cabo también es una forma de comunicación y de expresión. Hasta las sociedades más sencillas han tenido manifestaciones artísticas y nuestros ancestros nos legaron las pinturas rupestres. ¿Cuál es el objetivo del arte? Eso es algo que también ha estado sujeto a la complejidad humana: emocionar, educar, transmitir, expresar, dar una visión (tergiversada o no)... lo cierto es que tampoco hay una explicación científica y racional para ello aunque parece ser que "el arte por el arte" no es la solución. Es cierto que el goce estético es importante, pero la belleza sin más es algo frío y vacuo (¿recuerdan a Baudelaire?). Buscamos la belleza, el orden, el equilibrio porque nos resignamos a vivir en un universo caótico y tratamos de dar sentido a nuestra existencia, otorgarle un fin, del mismo modo en que yo me afano por unir ideas aparentemente inconexas para dar vida a este artículo.
Sea como fuere el arte y la comunicación son rasgos puramente humanos, inherentes a nuestra naturaleza y que nos distinguen del resto de "animales". El ser humano necesita comunicarse para vivir en sociedad, para alcanzar sus metas y sentirse realizado y, la comunicación es la base del Arte. Por todo ello, el ser humano ha derrochado el ingenio que la evolución le ha hecho desarrollar para poder comunicarse (incluso de manera "clandestina" como nos ocupa) y para hacer Arte. Es obvio que si necesitamos comunicarnos esa necesidad ha agudizado el ingenio para dar lugar a obras extraordinarias. De un dilema a otro...

sábado, 13 de agosto de 2011

"Esta juventud de hoy": un tributo a la honradez

"Triste época la nuestra en la que es más difícil desintegrar un átomo que un prejuicio." A. Einstein

Es muy adecuada esta cita de Einstein con la que doy comienzo al artículo ya que pienso que aún tiene vigencia. Considero que la honradez es un valor que debe ser reivindicado en estos tiempos que corren ya que sustenta y apoya a todos los demás. No obstante, parece que no es muy apreciado actualmente a pesar de que hay quien lo exige habitualmente. Con ello me refiero a que el colectivo de los jóvenes somos con frecuencia el blanco de muchas críticas injustas y con un afán generalizador que detesto completamente. Obviamente no soy perfecta ni la mejor persona del mundo pero entiendo que no puedo sentirme aludida ya que siempre intento respetar esos valores que me inculcaron. Es muy frecuente escuchar cómo personas mayores suelen proferir quejas acerca de "lo mal que está la juventud de hoy". Ejemplo clásico es el del transporte público en el que suelen intentar acceder con preferencia a base de empujones. Por otra parte yo acostumbro a ceder el asiento a las personas mayores aunque el otro día en el metro de Barcelona me pareció bastante poco respetuoso que el anciano a quien se lo cedí no me lo agradeciese, ni me dirigiese una sola mirada. La crisis de valores es algo de lo que ya nos hablaban Séneca, Juvenal y Aristóteles entre otros, por lo que debo preguntarme si no viviremos siempre en una sempiterna crisis de valores, aunque ¿para quién? Es claro que la evolución y el cambio siempre sustituye a lo anterior y aunque las nuevas generaciones debemos mucho a la anterior en cierto modo somos diferentes, algo que de algún modo debe interpretarse como un elemento enriquecedor.
Desde aquí me propongo instar a todos aquellos jóvenes (y no tan jóvenes ¿por qué no? sentirse joven es algo que no depende de la edad) a que demuestren que "la juventud de hoy" pese a las críticas sigue defendiendo de forma ardiente esos valores que algunos creen perdidos. Por mi parte entiendo que no cuesta nada ser amable y honrado si analizamos el bienestar interior que proporciona. Ayudar a quienes están acarreando bultos pesados, dar los buenos días, las gracias, pedir las cosas por favor, sujetar la puerta y ceder el asiento o el paso acompañando dichos gestos con una amplia sonrisa es uno de los prosaicos placeres que nos ofrece la vida porque caminar por el mundo sintiéndose en paz con uno mismo y su conciencia es una buena manera de mejorarlo.

viernes, 12 de agosto de 2011

Ejemplo del Amado y de la Amada: Infortunio de la Luz y la Oscuridad (El Erpedio V)


  Lejos de la Eternidad, del Tiempo y del Espacio, sin que nada ni nadie medie en esta historia.
  Ella, envuelta en sus lóbregas alas era la oscuridad que todo lo sostenía. Él, rodeado de una luminosidad diáfana y cristalina era la promesa de una nueva alborada.
  Ella percibió que su vida sólo hallaría sentido junto a Él en cuanto sus miradas se cruzaron. Aquel fugaz pero intenso instante fue para Él la llave del paraíso. Ambos se confundían, craso error. Y aquel sentimiento, ese capricho era el amor; que la mirada del otro sea la  Luz que nos guía y que un leve tacto, el más mínimo roce de su piel siquiera, sirva para hacernos sentir vivos, para seguir pugnando que no nos falte el aliento.
  En el amanecer de aquella sensación todo era felicidad y pureza, pero la eternidad no dura para siempre. Amor, el reservorio de todos los males y virtudes, tan irónico, tan sincero. Nos causa el mal y nos proporciona la cura, de él dependemos penosamente, sirvientes enfermizos de una pasión efímera.
  Amor, que nos recuerda nuestra condición de mortales y nuestra debilidad. Tan reconfortante, tan insuficiente, que, promesa a promesa se incrementa. Objeto de destrucción y resurrección. Antítesis del Odio, mas, a veces, fuente de este.
  Se amaban y se amaron. Hasta tal punto que era el uno parte del otro. Ella se sentía segura entre sus brazos, fuertes cadenas mientras se dejaba retener por el canto del amor. Él necesitaba sus sonrisas, su dulzura, para olvidar la rudeza y la tristeza.
  Hasta que un día, inexplicablemente, la pasión se apagó en un vendaval de rutina, pues todo lo que empieza sin motivo está condenado a acabar del mismo modo. El amor es caprichoso, engañoso y en cualquier momento estalla revelando su verdadera naturaleza, alumbrando al sufrimiento.
  Las lágrimas se hicieron frecuentes en Ella y el paraíso se tornó infierno, mucho duraba ya la mentira, desgraciada o afortunadamente. La culpa les rondaba pero cada uno se la adjudicaba al otro. El amor mostraba sus espinas, su veneno y su falsedad. Y sus aliados caían a plomo y atacaban un agónico resto de placer y de comprensión: el egoísmo, el Odio, el orgullo y la mentira. La utopía se derrumbaba, sólo cabía sufrir u olvidar, pero ninguno de los dos se sentía capaz, cuando prometemos la vida y nos negamos a entregarla.
  Quizás se mantuviese algo de respeto y del recuerdo de los días pasados, que no se podían recobrar. Era una tortura. Lejos quedó el intento, la otra oportunidad, no tenían elección.
  Ella se sentía con derecho a escapar. Él sintió la obligación, no podía aceptar ni resignarse. Pero ya era tarde para volver a empezar. Así que, se rompió la paciencia y la frialdad y la altivez actuaron osadamente. Ella se obligó a ser valiente, a sacar fuerzas pese a que no tenía y esperó a que Él comprendiese su dolor. Dio el primer paso ella y soltó desde su pecho el mayor de los plantos y lamentos que se habían enconado sólo para nutrirse de su ira y de su rebeldía: “Es falso este amor desde que mi libertad ha herido. Has maltratado mi dolor, me has mentido como el viento miente a los rosales. ¡Ingenua de mí! Me confié y me he marchitado. Moriré contigo, mas no viviré sin ti, clamaré a los cuatro vientos, que me engañen los dioses y pueda darte por muerto. Esta realidad artificial, este castillo de cristal por ti creado no me pertenece, no forjarás mi destino, no quiero tu yugo… no interrumpamos más nuestros sueños, no nos mantengamos presos el uno al otro.”
  De modo que Él, enfurecido, sentía lo mismo. Ambos eran presa del desencanto pero ninguno se atrevía a dar un paso en aquella incierta oscuridad. Aquel ciego amor les había privado de toda confianza. Y replicó Él: “Mis sueños se tornan pesadillas, reapareces en ellos pese a que ya no eres mi mayor anhelo. Fui un necio al servirte. He aprendido a quien realmente debo reverenciar: la pasión amorosa no ha de superar a la celestial. He sido un insolente, cada “te amo” es ahora una dolorosa puñalada de veneno.”
  Lo habían matado, lenta, dolorosa y fríamente. Habían acabado con el germen de su pasión, con el retoño de su mutuo cariño. Y el Mal y el egoísmo comenzaron a florecer en aquella jaula de oro extendiendo sus tallos espinosos y sus amargos frutos. Las raíces siempre habían estado ocultas, pero esperaron a que la tierra fuese lo suficientemente fértil para ellos.
  Habían creado el Amor terrenal y es que no hay Amor más verdadero que el profesado a la divinidad, todo sentimiento ajeno es secundario e innecesario.
  El Amor es una fuente de emociones que no debemos tolerar. Tenemos que permanecer indolentes, impasibles, impertérritos, hasta solucionar nuestra deuda pendiente. Pues “de duro hierro y frío hielo es el corazón del Arkelio.” 

Hagas lo que hagas,
Sufrir es inevitable.
Si el amor causa llagas,
Sólo el odio puede salvarte