jueves, 15 de julio de 2010

Panem et circenses!

El poeta satírico nacido en Aquino: Juvenal, sabía de lo que hablaba cuando utilizó esta expresión en la sátira X. Literalmente "pan y circo" (juegos circenses). Con ella resumió el totalitarismo imperial que había enterrado las libertades republicanas en el olvido: ante la imposibilidad del pueblo llano de acceder al cursus honorum (la carrera política) había que repartir trigo (panem) mensualmente y ofrecer a la numerosísima población de la Roma imperial alguna que otra distracción (circenses). Algo en lo que los romanos eran expertos: luchas de gladiadores, teatro, carreras de cuádrigas... etc. Todo esto servía para evitar que el pueblo se alzase contra el emperador y segar cualquier amago de revolución. Los césares temían lo que podía hacer una turba enfurecida, por ello tenían a la guardia pretoriana, pero la táctica del pan y circo aseguraba la continuidad del régimen imperial. Juvenal también es el autor de esta célebre cita quis custodiet ipsos custodes? es decir, "¿Quién vigilará a los vigilantes?" esta pregunta encierra un dilema, ¿Hasta dónde debe llegar el poder último? La historia se repite: ya Platón en su Républica se preocupaba por un asunto similar en su sociedad ideal. De la Grecia clásica también procede el tópico de que el tirano siempre pide una guardia personal antes de sublevarse (Aristóteles lo afirma en su Retórica). Aunque nos parezca lejano, este sistema se ha venido repitiendo a lo largo de la historia, les debemos muchas cosas a los romanos, queramos o no, pues de ahí procede la cultura occidental. Los regeneracionistas españoles hablaban de "pan y toros" y como éste muchos ejemplos más. Actualmente el pan y circo puede asociarse con el Estado del bienestar. Aunque en la situación actual hay menos pan y más circo. Menos pan por la tremenda crisis económica que afrontamos y el elevado número de parados existente. A pesar de todo ello, el "circo" de hoy, ese "circo mediático" (deportes, publicidad, consumismo...) más que entretener, asusta. La población se interesa desmedidamente por tal o cual famoso: si se opera la nariz, si se casa, etc y se olvida de política, violencia de género y de otros graves conflictos de nuestro tiempo. Nos reímos de las barbaridades que dicen ciertas personas en esos "programas rosas" (todo es rosa ante la negra situación por la que pasamos) y nos lo tomamos a broma sin caer en la cuenta de que es algo muy serio. Ésa es la visión que están recibiendo muchos jóvenes: la de que no importan el esfuerzo y la disciplina si por decir tonterías en la "caja tonta" se puede llegar a cobrar un sueldo superior al de un cirujano, abogado etc. Jóvenes, que por otra parte no parecen estar interesados en cambiar esa visión. En fin, repasar el pasado sirve para comprender mejor el presente, y esto nos hace abrir los ojos ante la verdadera realidad, pero, ¡Lástima de país!

1 comentario:

Amparo dijo...

Pues sí, es una pena. Comparto la necesidad de recordar todo lo que le debemos a los clásicos.
Me alegro de que menciones a Juvenal, tan poco conocido y de cuya existencia supe desde bien niña ya que mi padre se llamaba como él y a todo el mundo le sonaba rarísimo.