sábado, 11 de febrero de 2012

La sociedad y la justicia

  Quejarse de la justicia española parece haberse convertido en un deporte nacional. Es cierto que nuestro sistema judicial está anquilosado pero también es cierto que no depende en exclusiva de la acción de los jueces, quienes han accedido a la carrera judicial por procedimientos mediante los que acreditan sus conocimientos y que se limitan a aplicar e interpretar en unos términos restringidos la ley que emana del Parlamento. 
  La visión de justicia que se plasma en la ley es plenamente variable, ya que de una forma u otra la sociedad en sus exigencias y desarrollo se anticipa al lento proceso legislativo, por ello se trata de una justicia imperfecta que el juez en el ejercicio de su función jurisdiccional no puede alterar ya que de lo contrario contravendría el delicado sistema de separación de poderes (que en España es formal pero no material). La justicia es un valor deseado por la sociedad y al parecer las leyes no son el instrumento más adecuado para alcanzarla, pero de momento, es el mejor y único medio civilizado que tenemos para poder lograr aproximarnos a ella. Las leyes deben estar por encima de nosotros, como individuos miembros de la sociedad, y aspirar a ser más óptimas que sus creadores, dentro de lo posible. 
  Por ello, simplemente me siento horrorizada cuando en un arrebato visceral y ante casos mediáticos y de gran expectación la sociedad parece clamar como única solución la implantación de la pena capital. Superamos esa etapa de la historia en su momento y retroceder a ella sería absurdo. De hecho en EEUU muchos Estados la han suprimido debido a la enorme cantidad de errores judiciales observados en su aplicación (errores irreparables, al contrario que ocurre con la pena de prisión que, aunque de manera imperfecta, se traducen en una compensación económica). 
  Además, según nuestra norma fundamental, dicha pena sería inconstitucional al impedir la reinserción del delincuente. El actual proyecto de reforma que pretende imponer la "prisión ilimitada revisable" suscita las mismas sombras de inconstitucionalidad. Esto sucede porque nuestra carta magna apuesta por la dignidad humana y la rehabilitación de los penados. De una forma u otra, todos somos potenciales delincuentes y podemos vernos inmersos en contextos de criminalidad casi incluso de forma fortuita. De ahí que los sistemas judiciales modernos cifren sus actuaciones en términos de inocencia y no de culpabilidad (no se olvide que el principio rector es la presunción de inocencia). Todo ello se relaciona con la dureza del Derecho penal, que debido a su efecto de privación de libertad y de afectación de los derechos fundamentales debe emplearse de manera restringida (principio de intervención mínima) dado su condición de "ultima ratio". 
  Se ha generado la detestable práctica de convertir los crímenes más execrables en verdaderos teatros mediáticos con los que se pone seriamente en peligro la independencia judicial. Los medios de comunicación han encontrado un filón de audiencia con dicho método en el que se presenta una visión tergiversada de la realidad en la que los personajes son planos y plenamente predecibles. Sin embargo, si se me permite acudir a la expresión "ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos". Es preciso adoptar una posición crítica y tratar de contrastar para no caer en el error de prejuzgar de manera temeraria, ya que sólo al juez le compete esta tarea. 
  Por otro lado, al parecer la población sólo clama ante las "injusticias" que subjetivamente considera dañinas o perjudiciales para sí. Existen infinidad de casos que quedan en el anonimato o en el olvido porque no han logrado situarse en el primer plano que los medios otorgan a través de un criterio sumamente discutible. Cuando la injusticia parece sacudir a determinadas personalidades poderosas se contempla con satisfacción y cierto alivio, lo que obviamente me hace preguntarme por el rasero empleado para ello. La justicia existente, con sus fallos y posibilidades de ser mejorada, es, o debería ser la misma para todos. 
  He aquí mi opinión, no pretendo ser demagoga ni hacer gala de una verdad universal de la que carezco (por inexistente) simplemente trato de aplicar mis exiguos conocimientos jurídicos a la realidad.

3 comentarios:

manu9 dijo...

Hola Sweet.

Interesante blog, como te he dicho en el TT. Se agradece más que nada porque he visto muy pocos, o ninguno, referente al debate sobre Derecho en general, pero más sobre el Penal.

Efectivamente, como tú dices, la cuestión judicial es algo que enardece a las masas y partiendo de sta premisa ya me imagino porqué se está convirtiendo en una moda el montar esos circos mediáticos televisivos, en especial cuando el delito atañe a la vida humana y está por medio la investigación aún sabiendo que ha de ser secreto sumario hasta su resolución dictaminada porel juez competente.
Y es que está claro que lo que se pretende es un mercado televisivo que da mucho que hablar. Ya no me voy a referir a la basura visceral de algunas cadenas, sino que me parece impropio que encima lo estimulen los informativos, que, como dice el código periodístico, está para informar. Informar no es desinformar ni crear condicionantes que provoque en el respetable un juicio a priori imparcial. De ahí que de un delito que hubiera sido como otro más en el índice de criminalidad, se le otorgue "casus belli" para un enjuiciamiento masivo por parte del público antes de ver lo que dice el juez.
Por mi parte, te apoyo en este primer artículo. Quizá la cadena perpétua suscita más simpatías que la pena de muerte. Pero como me dijo alguien: ¿Para qué la necesitamos si las condenas se pueden cumplir íntegramente? Pues obviamente, ahí está el quid de la cuestión. Entonces, ¿habría que revisar el Derecho Penitenciario?

Un saludo y espero ver por aquí más artículos tuyos y podamos debatir online, ;)

Isaac Jiménez Cea dijo...

Como me gustaría que hicieran cuando alguien me lee, he querido dejar constancia de mi visita y lectura con mi comentario.
Tras el preámbulo, sólo matizar que para mi nunca deben estar las leyes por encima de ningún ser humano, sino a su servicio. No quiero decir que digas lo contrario el tu post, como refiero y matizo, pues es para mi criterio primero el ser humano como tal, y la Justicia y Leyes deberían nunca estar por encima de la Humanidad; demostrado queda con tantas casuísticas, que deben modificarse leyes y por lo tanto evolucionar tras aparecer nuevos casos no contemplados, que por desgracia hacen que se produzcan muchos errores no deseados.
Interesantes tus reflexiones y de acuerdo, en que se sigue con el mismo problema práctico, de ser casi imposible tener separados los poderes políticos y de justicia.
Y como bien dices, el gran poder hoy en día lo sustentan los medios de comunicación que mueven las masas a opinar sin tan siquiera conocer, no digo ya todos los datos, sino con pocos datos mueven a declarar inocentes o culpables, hasta antes incluso de ser procesado, hoy en día basta con ser sospechoso para poder hundirte o salvarte por parte de unos medios de comunicación que no están más que al servicio del dinero, calibrado por las estadísticas de audiencia. Demostrado queda cuando unos casos son seguidos un un gran esmero, traspasando demasiados límites y otros como no rentables, son olvidados o tan siquiera mencionados.
Y mi última referencia, es que no puede olvidarse que la justicia humana siempre será humana y por lo tanto imperfecta y con sumos errores, y por lo tanto suscita tanta frustración o incluso incredulidad.
Debe estar en constante vigilancia todo, para que la presunción de inocencia vuelva a existir y para estar abierto a renovarse todo, cuando las cosas quedan obsoletas o a merced de tradiciones sin sentido que ya ni recordamos quien y cómo las impusieron y su porqué.
E insisto, los medios de comunicación amparados por la libre expresión hacen que tengan demasiado poder y mover masas que dejan guiarse por opiniones o meros instantes manipulados y fuera de contexto.
Muchas gracias por tu artículo, pues como ves me ha servido de inspiración, y te animo a que tú, estudiadora del derecho puedas mejorarlo.
Un abrazo y un beso sincero

isaacjimenezcea.blogspot.com

Isaac Jiménez Cea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.